Silencio ensordecedor: desapariciones forzadas, detención en régimen de incomunicación y tortura de presos ucranianos por parte de Rusia.

Fuente: Amnistía Internacional

El trato que Rusia dispensa a los militares y civiles ucranianos que se encuentran cautivos constituye crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Miles de militares ucranianos se encuentran actualmente cautivos en Rusia y en los territorios ocupados de Ucrania como prisioneros de guerra. A menudo se retiene a estos prisioneros de guerra durante meses o años sin notificar su detención a las autoridades competentes. Se les niega el derecho a comunicarse con el mundo exterior y Rusia no permite el acceso de organizaciones internacionales. Este trato se califica como detención en régimen de incomunicación, lo que, dada su duración, se considera un trato inhumano. Este enfoque tiene por objeto sustraer a los prisioneros de guerra de la protección del derecho internacional, facilitando la tortura y otras formas de trato cruel, incluida la denegación de la asistencia médica que necesitan y, en algunos casos, el asesinato ilegal de prisioneros de guerra. Estas acciones, cometidas en el contexto de la agresión de Rusia contra Ucrania, constituyen crímenes de guerra.

Las garantías procesales contenidas en el Tercer Convenio de Ginebra, como el derecho a mantener correspondencia regular, a facilitar el acceso de las organizaciones internacionales a los lugares de detención y a la repatriación directa de los prisioneros heridos y enfermos, tienen por objeto prevenir este tipo de trato y mitigar sus consecuencias. Rusia incumple sistemáticamente sus obligaciones en virtud de los Convenios de Ginebra y debe cumplirlas de inmediato.

Las autoridades ucranianas consideran que decenas de miles de ucranianos, tanto militares como civiles, están «desaparecidos en circunstancias especiales». Es probable que muchos de ellos se encuentren detenidos, algo que Rusia no reconoce. Otros probablemente hayan sido asesinados. La negativa de Rusia a confirmar que determinados ucranianos se encuentran bajo su custodia —a pesar de las pruebas contundentes de que están allí— equivale a una desaparición forzada. En los casos en que no existen tales pruebas, los familiares de los desaparecidos se enfrentan a una angustiosa espera de información. La agresión de Rusia imposibilita la investigación de los casos sobre su paradero, pero las autoridades ucranianas deben garantizar que las familias de los desaparecidos estén en el centro de todas las investigaciones, lo que incluye un asesoramiento y una comunicación adecuados en todas las etapas del proceso.

Los civiles constituyen una parte significativa de las personas consideradas desaparecidas. Rusia lleva mucho tiempo utilizando tácticas de detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones forzadas para intimidar a la población civil en los territorios bajo su control. En el contexto del ataque contra la población civil de Ucrania, estas acciones constituyen crímenes contra la humanidad.

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