Educación en la ocupación, rusificación forzosa del sistema educativo en los territorios ocupados de Ucrania".
Fuente: Human Rights Watch
A las 8 de la mañana del 24 de febrero de 2022, columnas de tropas rusas se encontraban en la carretera de circunvalación que rodea Járkov, la capital y la ciudad más grande de la región de Járkov, en Ucrania. Las fuerzas armadas rusas no lograron tomar la ciudad propiamente dicha, pero durante los siguientes seis meses controlarían un territorio de unos 8.500 kilómetros cuadrados, es decir, un tercio de la región, donde estudiaban 260.000 alumnos en escuelas primarias y secundarias. Durante todo ese tiempo, las autoridades de ocupación hicieron todo lo posible por sustituir el sistema educativo ucraniano por el ruso, cuyo objetivo era impartir la enseñanza en ruso siguiendo el plan de estudios oficial ruso. Alrededor de 223 000 alumnos permanecieron allí después de que las fuerzas armadas ucranianas liberaran la mayor parte del territorio entre septiembre y octubre de 2022.
Las tropas rusas también se apoderaron de partes de las regiones de Jersón, Zaporizhia, Donetsk y Lugansk de Ucrania. Rusia impone generalizada su sistema educativo y prohíbe la enseñanza según el plan de estudios ucraniano en los territorios ocupados de Ucrania, violando el derecho internacional —tanto las normas del derecho de los conflictos armados como las normas de derechos humanos—.
El informe documenta las infracciones cometidas por las autoridades de ocupación rusas en el ámbito de la educación, tanto en los territorios anteriormente ocupados de la región de Járkov como en las partes de las regiones de Jersón, Zaporizhia, Donetsk y Lugansk que siguen ocupadas por Rusia. Los investigadores de Human Rights Watch recopilaron pruebas de las violaciones en la región de Járkov tras su desocupación por las fuerzas ucranianas en septiembre de 2022, así como a través de conversaciones con docentes que se vieron obligados a abandonar sus hogares o huyeron de los territorios ocupados. Según estimaciones de expertos ucranianos, en los territorios ocupados por Rusia siguen residiendo alrededor de un millón de niños ucranianos en edad escolar, 458 000 de ellos en Crimea.
Según los datos que Human Rights Watch ha recibido del Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, más de 62 400 niños en los territorios ocupados siguen estudiando a distancia en centros de enseñanza general ucranianos.
El informe también aborda el problema del uso por parte de las autoridades ucranianas de la acusación penal de «colaboracionismo» contra los docentes ucranianos que trabajaron bajo la ocupación rusa. El documento examina asimismo los métodos empleados por las autoridades ucranianas para llevar a cabo la verificación obligatoria, o la denominada «filtración», así como los procesos penales y las sanciones administrativas contra los sospechosos de colaboracionismo.
Además, el informe analiza otros problemas surgidos en el ámbito de la educación como consecuencia de la invasión a gran escala de Rusia en Ucrania. En particular, se trata de los obstáculos para la enseñanza en línea, la creciente necesidad de apoyo psicológico por parte de alumnos y profesores, así como las dificultades para los alumnos con necesidades especiales.
Los niños ucranianos de los territorios ocupados se ven sometidos a la propaganda antucraniana del Kremlin. Dentro del programa educativo, también se les obliga a recibir entrenamiento militar. Para la enseñanza según el programa educativo ruso se utilizan libros de texto de historia que justifican la invasión rusa y presentan a la Ucrania actual como un «Estado neonazi». Este programa restringe severamente la enseñanza en lengua ucraniana y vulnera el derecho de los niños ucranianos a una educación que fomente el respeto por «su propia identidad cultural, lengua y valores» y por los «valores nacionales» del país de origen del niño. Además, la educación en ruso impuesta por Rusia en los territorios ocupados de Ucrania viola las normas internacionales de derechos humanos, en particular la prohibición de la propaganda bélica, el derecho del niño a recibir educación en su lengua materna y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. La Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania informa de que las autoridades rusas exigen a los institutos de los territorios ocupados de Ucrania que faciliten los nombres de los alumnos mayores de 18 años que las autoridades rusas consideran aptos para el reclutamiento en las fuerzas armadas rusas.
Las autoridades de ocupación se vengan de todos aquellos que critican la invasión, incluso en los centros educativos. En la ciudad ocupada de Melitópol, las fuerzas de seguridad prorrusas castigaron a un alumno que hablaba en ucraniano en la escuela: le colocaron una bolsa en la cabeza, lo llevaron a varias decenas de kilómetros de distancia, a otro distrito, y lo abandonaron a su suerte. Se vio obligado a volver a casa por sus propios medios. Las autoridades de ocupación amenazaron a los padres con multas, la privación de la patria potestad y el arresto si no matriculaban a sus hijos en escuelas «rusas» o si estos seguían el programa educativo ucraniano a distancia. Se sabe que, debido a esto, algunos padres se vieron obligados a ocultar a sus hijos.
Mientras las autoridades de ocupación castigaban la educación a distancia o la enseñanza según el programa ucraniano, los profesores y los padres contaban que en los propios centros educativos rusificados había muy pocas clases y horas lectivas, faltaba personal y, a menudo, no había suministro eléctrico. Según datos de organizaciones civiles ucranianas que se ocupan de cuestiones educativas, algunos niños ucranianos de los territorios ocupados por Rusia desde el inicio de su invasión de Ucrania en 2014 solo han recibido enseñanza según el plan de estudios ruso y necesitarán apoyo adicional para integrarse y tener éxito en el sistema educativo ucraniano.
En la región de Járkov, alrededor de 15 000 de los 80 000 docentes de la región se encontraban bajo ocupación entre marzo y septiembre de 2022. Para obligar a los profesores ucranianos a trabajar o a entregar los expedientes personales de los alumnos y otros datos sobre los centros educativos, las autoridades de ocupación aplicaron medidas coercitivas, palizas y torturas con descargas eléctricas, los detuvieron y los trataron con crueldad. Las autoridades de ocupación siguen ejerciendo presión sobre los profesores y los padres ucranianos en otras localidades.
Según ha sabido Human Rights Watch, el 20 de septiembre de 2022, el Ministerio de Educación y Ciencia emitió una orden en la que se establecía que debían ser despedidos los docentes que hubieran colaborado con los ocupantes. Sin embargo, no se proporcionó una definición clara de las acciones o intenciones por las que se debía castigar. Los salarios de los docentes se retrasaban a menudo debido a los procesos de control y verificación, destinados a impedir que los sospechosos de colaboracionismo recibieran los pagos.
Las leyes de la guerra no se refieren directamente al colaboracionismo en tiempos de guerra, pero prohíben a las autoridades de ocupación recurrir a medidas coercitivas contra civiles que no sean ciudadanos de su país, impidiendo así los intentos de los ocupantes de hacerlo. Asimismo, estas leyes exigen a las autoridades de ocupación que faciliten el funcionamiento adecuado de las instituciones responsables de la educación infantil, en colaboración con las autoridades estatales y locales. Teniendo en cuenta las condiciones específicas de la ocupación y la responsabilidad de los docentes en la educación de los niños, Human Rights Watch considera que las autoridades ucranianas no deben sancionar a los docentes de los territorios ocupados por impartir a los niños el plan de estudios ruso. Human Rights Watch también señala que algunas asignaturas del plan de estudios escolar ruso, como las matemáticas y las ciencias naturales, carecen de componente ideológico.
Grupos de la sociedad civil ucraniana, docentes y el Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania criticaron la ley ucraniana sobre colaboracionismo, aprobada en 2022, por la falta de una definición clara de los actos por los que se puede establecer responsabilidad penal, así como por la falta de aclaraciones sobre si las acciones son delictivas si se cometieron bajo coacción o no evidenciaban la intención de apoyar la ocupación rusa. Desde la aprobación de la ley en marzo de 2022 hasta julio de 2023, en Ucrania solo se ha procesado por colaboracionismo a nueve trabajadores de la educación, en su mayoría funcionarios administrativos que cooperaron con las autoridades de ocupación. Sin embargo, en un caso en la región de Járkov, varios profesores salieron en defensa de un compañero al que el Servicio de Seguridad de Ucrania sometió a «filtración» y mantuvo detenido durante tres semanas antes de ponerlo en libertad. Afirmaron que se había puesto en contacto con las autoridades de ocupación con el único fin de proteger al personal docente y a la escuela.
Solo se deben presentar acusaciones de colaboracionismo contra aquellas personas respecto a las cuales existan pruebas de la comisión de actos agravantes que demuestren una cooperación deliberada que ponga en peligro la seguridad de Ucrania. En cualquier caso, el derecho internacional exige a las autoridades garantizar el respeto de las garantías procesales y el derecho a un juicio justo en todos los procedimientos penales, en particular, al defender el caso, se preste la debida atención a la comisión de tales actos bajo coacción o en circunstancias de coacción, así como a la proporcionalidad de cualquier pena. Las autoridades deben revisar la amplia definición de colaboracionismo en la legislación y las correspondientes sanciones previstas por la ley, a fin de garantizar el respeto de las garantías necesarias en materia de derechos humanos y del debido proceso.
A menudo, no fue posible evacuar a los niños con necesidades especiales de los territorios ocupados. Estos se vieron especialmente afectados por la suspensión de la enseñanza presencial. En julio de 2023, la administración militar de Járkov tomó la decisión de permitir que las escuelas reanudaran sus actividades, siempre que contaran con refugios que cumplieran con las normas estatales.
Fuera de las ciudades, los alumnos y profesores que han vivido situaciones potencialmente traumáticas en muchas localidades ocupadas prácticamente no han tenido acceso a apoyo psicológico y psicosocial. Ucrania está intensificando las medidas para formar a 15 000 psicólogos escolares con el fin de prestar asistencia a los alumnos en todo el país.
Debido a la invasión a gran escala, el sistema educativo ucraniano se ha visto sometido a una enorme presión. Desde entonces, con el apoyo de la sociedad civil ucraniana y de socios internacionales, las autoridades educativas estatales y locales de Ucrania han dado pasos innovadores en el ámbito de la educación. En concreto, se trata de garantizar el acceso a la educación en línea según el plan de estudios estatal ucraniano en los territorios ocupados por Rusia mediante la ampliación de la plataforma en línea«Escuela de toda Ucrania en línea», que actualmente ofrece 10 000 videoclases del programa de 5.º a 11.º curso. Los centros educativos han mostrado flexibilidad a la hora de matricular a los alumnos desplazados y a aquellos que han vivido durante un tiempo en condiciones de ocupación, incluso si no disponen de datos adecuados sobre su rendimiento académico o si están atrasados o no siguen el ritmo del programa educativo. Sin embargo, sigue habiendo muchas necesidades por cubrir.
Las autoridades ucranianas y los socios extranjeros deben colaborar con la sociedad civil para garantizar que los niños puedan continuar su educación en condiciones de ocupación o durante el desplazamiento forzoso debido a las acciones de las fuerzas armadas rusas, y ayudarles a reincorporarse lo antes posible al sistema educativo nacional.
Resumen
A las 8 de la mañana del 24 de febrero de 2022, columnas de tropas rusas se encontraban en la carretera de circunvalación que rodea Járkov, la capital y la ciudad más grande de la región de Járkov, en Ucrania. Las fuerzas armadas rusas no lograron tomar la ciudad propiamente dicha, pero durante los siguientes seis meses controlarían un territorio de unos 8.500 kilómetros cuadrados, es decir, un tercio de la región, donde estudiaban 260.000 alumnos en escuelas primarias y secundarias. Durante todo ese tiempo, las autoridades de ocupación hicieron todo lo posible por sustituir el sistema educativo ucraniano por el ruso, cuyo objetivo era impartir la enseñanza en ruso siguiendo el plan de estudios oficial ruso. Alrededor de 223 000 alumnos permanecieron allí después de que las fuerzas armadas ucranianas liberaran la mayor parte del territorio entre septiembre y octubre de 2022.
Las tropas rusas también se apoderaron de partes de las regiones de Jersón, Zaporizhia, Donetsk y Lugansk de Ucrania. Rusia impone generalizada su sistema educativo y prohíbe la enseñanza según el plan de estudios ucraniano en los territorios ocupados de Ucrania, violando el derecho internacional —tanto las normas del derecho de los conflictos armados como las normas de derechos humanos—.
El informe documenta las infracciones cometidas por las autoridades de ocupación rusas en el ámbito de la educación, tanto en los territorios anteriormente ocupados de la región de Járkov como en las partes de las regiones de Jersón, Zaporizhia, Donetsk y Lugansk que siguen ocupadas por Rusia. Los investigadores de Human Rights Watch recopilaron pruebas de las violaciones en la región de Járkov tras su desocupación por las fuerzas ucranianas en septiembre de 2022, así como a través de conversaciones con docentes que se vieron obligados a abandonar sus hogares o huyeron de los territorios ocupados. Según estimaciones de expertos ucranianos, en los territorios ocupados por Rusia siguen residiendo alrededor de un millón de niños ucranianos en edad escolar, 458 000 de ellos en Crimea.
Según los datos que Human Rights Watch ha recibido del Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, más de 62 400 niños en los territorios ocupados siguen estudiando a distancia en centros de enseñanza general ucranianos.
El informe también aborda el problema del uso por parte de las autoridades ucranianas de la acusación penal de «colaboracionismo» contra los docentes ucranianos que trabajaron bajo la ocupación rusa. El documento examina asimismo los métodos empleados por las autoridades ucranianas para llevar a cabo la verificación obligatoria, o la denominada «filtración», así como los procesos penales y las sanciones administrativas contra los sospechosos de colaboracionismo.
Además, el informe analiza otros problemas surgidos en el ámbito de la educación como consecuencia de la invasión a gran escala de Rusia en Ucrania. En particular, se trata de los obstáculos para la enseñanza en línea, la creciente necesidad de apoyo psicológico por parte de alumnos y profesores, así como las dificultades para los alumnos con necesidades especiales.
Violaciones de los derechos cometidas por las autoridades rusas en el ámbito de la educación
Las autoridades de ocupación rusas en Ucrania y las autoridades federales, en particular el ministro de Educación de Rusia y otros altos cargos, están tomando medidas para desplazar la lengua ucraniana y el plan de estudios, e imponer el sistema educativo ruso y la lengua rusa como lengua de enseñanza en los centros educativos ucranianos. Tales acciones violan las normas del derecho de los conflictos armados, que prohíben al Estado ocupante introducir cambios injustificados en las leyes vigentes en el territorio ocupado, en particular, en la Ley de Ucrania «Sobre la educación» de 2017.Los niños ucranianos de los territorios ocupados se ven sometidos a la propaganda antucraniana del Kremlin. Dentro del programa educativo, también se les obliga a recibir entrenamiento militar. Para la enseñanza según el programa educativo ruso se utilizan libros de texto de historia que justifican la invasión rusa y presentan a la Ucrania actual como un «Estado neonazi». Este programa restringe severamente la enseñanza en lengua ucraniana y vulnera el derecho de los niños ucranianos a una educación que fomente el respeto por «su propia identidad cultural, lengua y valores» y por los «valores nacionales» del país de origen del niño. Además, la educación en ruso impuesta por Rusia en los territorios ocupados de Ucrania viola las normas internacionales de derechos humanos, en particular la prohibición de la propaganda bélica, el derecho del niño a recibir educación en su lengua materna y el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos. La Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania informa de que las autoridades rusas exigen a los institutos de los territorios ocupados de Ucrania que faciliten los nombres de los alumnos mayores de 18 años que las autoridades rusas consideran aptos para el reclutamiento en las fuerzas armadas rusas.
Las autoridades de ocupación se vengan de todos aquellos que critican la invasión, incluso en los centros educativos. En la ciudad ocupada de Melitópol, las fuerzas de seguridad prorrusas castigaron a un alumno que hablaba en ucraniano en la escuela: le colocaron una bolsa en la cabeza, lo llevaron a varias decenas de kilómetros de distancia, a otro distrito, y lo abandonaron a su suerte. Se vio obligado a volver a casa por sus propios medios. Las autoridades de ocupación amenazaron a los padres con multas, la privación de la patria potestad y el arresto si no matriculaban a sus hijos en escuelas «rusas» o si estos seguían el programa educativo ucraniano a distancia. Se sabe que, debido a esto, algunos padres se vieron obligados a ocultar a sus hijos.
Mientras las autoridades de ocupación castigaban la educación a distancia o la enseñanza según el programa ucraniano, los profesores y los padres contaban que en los propios centros educativos rusificados había muy pocas clases y horas lectivas, faltaba personal y, a menudo, no había suministro eléctrico. Según datos de organizaciones civiles ucranianas que se ocupan de cuestiones educativas, algunos niños ucranianos de los territorios ocupados por Rusia desde el inicio de su invasión de Ucrania en 2014 solo han recibido enseñanza según el plan de estudios ruso y necesitarán apoyo adicional para integrarse y tener éxito en el sistema educativo ucraniano.
En la región de Járkov, alrededor de 15 000 de los 80 000 docentes de la región se encontraban bajo ocupación entre marzo y septiembre de 2022. Para obligar a los profesores ucranianos a trabajar o a entregar los expedientes personales de los alumnos y otros datos sobre los centros educativos, las autoridades de ocupación aplicaron medidas coercitivas, palizas y torturas con descargas eléctricas, los detuvieron y los trataron con crueldad. Las autoridades de ocupación siguen ejerciendo presión sobre los profesores y los padres ucranianos en otras localidades.
Verificaciones de fiabilidad, persecuciones penales y sanciones administrativas contra personas sospechosas de colaboracionismo en Ucrania
Tras la liberación por parte del ejército ucraniano de parte de los territorios ocupados, las autoridades ucranianas acusaron a algunos trabajadores de la educación de «colaborar» con las autoridades de ocupación rusas y los sometieron a una verificación obligatoria, o «filtración», así como a procesos penales y sanciones administrativas.Según ha sabido Human Rights Watch, el 20 de septiembre de 2022, el Ministerio de Educación y Ciencia emitió una orden en la que se establecía que debían ser despedidos los docentes que hubieran colaborado con los ocupantes. Sin embargo, no se proporcionó una definición clara de las acciones o intenciones por las que se debía castigar. Los salarios de los docentes se retrasaban a menudo debido a los procesos de control y verificación, destinados a impedir que los sospechosos de colaboracionismo recibieran los pagos.
Las leyes de la guerra no se refieren directamente al colaboracionismo en tiempos de guerra, pero prohíben a las autoridades de ocupación recurrir a medidas coercitivas contra civiles que no sean ciudadanos de su país, impidiendo así los intentos de los ocupantes de hacerlo. Asimismo, estas leyes exigen a las autoridades de ocupación que faciliten el funcionamiento adecuado de las instituciones responsables de la educación infantil, en colaboración con las autoridades estatales y locales. Teniendo en cuenta las condiciones específicas de la ocupación y la responsabilidad de los docentes en la educación de los niños, Human Rights Watch considera que las autoridades ucranianas no deben sancionar a los docentes de los territorios ocupados por impartir a los niños el plan de estudios ruso. Human Rights Watch también señala que algunas asignaturas del plan de estudios escolar ruso, como las matemáticas y las ciencias naturales, carecen de componente ideológico.
Grupos de la sociedad civil ucraniana, docentes y el Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania criticaron la ley ucraniana sobre colaboracionismo, aprobada en 2022, por la falta de una definición clara de los actos por los que se puede establecer responsabilidad penal, así como por la falta de aclaraciones sobre si las acciones son delictivas si se cometieron bajo coacción o no evidenciaban la intención de apoyar la ocupación rusa. Desde la aprobación de la ley en marzo de 2022 hasta julio de 2023, en Ucrania solo se ha procesado por colaboracionismo a nueve trabajadores de la educación, en su mayoría funcionarios administrativos que cooperaron con las autoridades de ocupación. Sin embargo, en un caso en la región de Járkov, varios profesores salieron en defensa de un compañero al que el Servicio de Seguridad de Ucrania sometió a «filtración» y mantuvo detenido durante tres semanas antes de ponerlo en libertad. Afirmaron que se había puesto en contacto con las autoridades de ocupación con el único fin de proteger al personal docente y a la escuela.
Solo se deben presentar acusaciones de colaboracionismo contra aquellas personas respecto a las cuales existan pruebas de la comisión de actos agravantes que demuestren una cooperación deliberada que ponga en peligro la seguridad de Ucrania. En cualquier caso, el derecho internacional exige a las autoridades garantizar el respeto de las garantías procesales y el derecho a un juicio justo en todos los procedimientos penales, en particular, al defender el caso, se preste la debida atención a la comisión de tales actos bajo coacción o en circunstancias de coacción, así como a la proporcionalidad de cualquier pena. Las autoridades deben revisar la amplia definición de colaboracionismo en la legislación y las correspondientes sanciones previstas por la ley, a fin de garantizar el respeto de las garantías necesarias en materia de derechos humanos y del debido proceso.
Problemas en la reanudación del proceso educativo en las regiones
liberadas
La administración militar de Járkov, creada con carácter de urgencia por el Gobierno ucraniano tras el inicio de la invasión a gran escala, suspendió en febrero de 2022, por motivos de seguridad, la enseñanza presencial en los centros educativos debido a los constantes bombardeos rusos. Sin embargo, los ataques rusos contra infraestructuras de importancia crítica, que provocaron la destrucción o la inutilización de las redes eléctricas, telefónicas y de Internet, dificultaron considerablemente o imposibilitaron por completo el acceso a la enseñanza a distancia para muchos niños y profesores.liberadas
A menudo, no fue posible evacuar a los niños con necesidades especiales de los territorios ocupados. Estos se vieron especialmente afectados por la suspensión de la enseñanza presencial. En julio de 2023, la administración militar de Járkov tomó la decisión de permitir que las escuelas reanudaran sus actividades, siempre que contaran con refugios que cumplieran con las normas estatales.
Fuera de las ciudades, los alumnos y profesores que han vivido situaciones potencialmente traumáticas en muchas localidades ocupadas prácticamente no han tenido acceso a apoyo psicológico y psicosocial. Ucrania está intensificando las medidas para formar a 15 000 psicólogos escolares con el fin de prestar asistencia a los alumnos en todo el país.
Debido a la invasión a gran escala, el sistema educativo ucraniano se ha visto sometido a una enorme presión. Desde entonces, con el apoyo de la sociedad civil ucraniana y de socios internacionales, las autoridades educativas estatales y locales de Ucrania han dado pasos innovadores en el ámbito de la educación. En concreto, se trata de garantizar el acceso a la educación en línea según el plan de estudios estatal ucraniano en los territorios ocupados por Rusia mediante la ampliación de la plataforma en línea«Escuela de toda Ucrania en línea», que actualmente ofrece 10 000 videoclases del programa de 5.º a 11.º curso. Los centros educativos han mostrado flexibilidad a la hora de matricular a los alumnos desplazados y a aquellos que han vivido durante un tiempo en condiciones de ocupación, incluso si no disponen de datos adecuados sobre su rendimiento académico o si están atrasados o no siguen el ritmo del programa educativo. Sin embargo, sigue habiendo muchas necesidades por cubrir.
Las autoridades ucranianas y los socios extranjeros deben colaborar con la sociedad civil para garantizar que los niños puedan continuar su educación en condiciones de ocupación o durante el desplazamiento forzoso debido a las acciones de las fuerzas armadas rusas, y ayudarles a reincorporarse lo antes posible al sistema educativo nacional.
Recomendaciones
al Gobierno de la Federación de Rusia
- Cumplir con sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario como Estado ocupante y:
- cesar de inmediato las acciones de rusificación del sistema educativo y la propaganda política en los territorios ocupados de Ucrania;
- garantizar a los niños de los territorios ocupados la posibilidad de recibir una educación conforme a los planes de estudios y la legislación ucranianos;
- garantizar a los trabajadores de la educación en los territorios ocupados de Ucrania la posibilidad de desempeñar sus funciones, y a los alumnos, de estudiar según el plan de estudios ucraniano, así como a exigir responsabilidades a los funcionarios de las autoridades de ocupación responsables de la persecución, los malos tratos y la presión indebida sobre los trabajadores de la educación ucranianos, los alumnos y sus padres.
Al Ministerio de Justicia de Ucrania, a la Fiscalía General de Ucrania, al Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania y al Parlamento de Ucrania
- que no apliquen sanciones punitivas a los docentes únicamente por el hecho de que enseñen a los niños según el plan de estudios ruso en los territorios ocupados;
- que consideren la posibilidad de introducir modificaciones en la legislación sobre colaboracionismo con el fin de definir claramente que el mero desempeño de una labor en el ámbito de la educación no será sancionado;
- garantizar la aplicación de políticas, medidas y leyes relativas a la colaboración, los procesos de filtración y las sanciones administrativas, como el despido y la prohibición de ejercer la actividad profesional, de conformidad con los compromisos de Ucrania en materia de normas de protección de los derechos humanos, incluido el respeto de las garantías procesales y la celebración de un juicio justo, así como teniendo en cuenta las normas pertinentes del derecho internacional humanitario relativas a las cuestiones de ocupación.
Al Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, a las administraciones militares regionales y a los socios internacionales
- En colaboración con organizaciones de la sociedad civil ucranianas e internacionales, sindicatos de docentes y organizaciones humanitarias:
- facilitar la reconstrucción de los centros educativos dañados o destruidos durante las hostilidades, teniendo en cuenta todos los requisitos de seguridad y accesibilidad;
- ayudar a los alumnos y profesores de los centros educativos evacuados, dañados o destruidos a continuar o reanudar el aprendizaje y la enseñanza;
- desarrollar programas de ayuda a las familias que imparten educación a sus hijos en el hogar, a menudo casi sin posibilidades de comunicación ni medios técnicos, especialmente en los territorios anteriormente ocupados, donde los dispositivos pudieron haber sido confiscados durante la ocupación;
- desarrollar programas para los niños que han recibido educación bajo la ocupación rusa, que les ayuden a adaptarse con éxito al sistema educativo ucraniano;
- ampliar el apoyo a la educación de los niños con discapacidad que no pueden seguir la enseñanza a distancia;
- seguir implementando programas de apoyo psicológico y psicosocial para alumnos y profesores, al tiempo que se elaboran recomendaciones metodológicas con base científica para los psicólogos escolares;
- desarrollar mecanismos que permitan a los docentes que han abandonado el territorio ocupado cobrar su salario más rápidamente o encontrar trabajo en nuevos centros educativos.
Metodología
Representantes de Human Rights Watch visitaron siete comunidades de la región de Járkov en noviembre de 2022, menos de dos meses después de su liberación por el ejército ucraniano, y entrevistaron a 42 educadores, docentes, representantes de sindicatos de docentes y otros trabajadores escolares ucranianos, así como al defensor del pueblo para la educación de Ucrania y al jefe de la administración militar del distrito. Al no poder acceder a las regiones ocupadas, posteriormente realizamos entrevistas telefónicas o presenciales a cuatro docentes y otros trabajadores de la educación de Mariúpol y de las zonas ocupadas de las regiones de Zaporizhia, Jersón y Lugansk, que se habían trasladado a territorio controlado por Ucrania. También entrevistamos a personal de cuatro organizaciones de la sociedad civil ucranianas y de tres organizaciones humanitarias internacionales que se ocupan de cuestiones de educación y salud mental.En el estudio también analizamos los libros de texto rusos de historia que quedaron en las escuelas ucranianas en 2022, así como los de los cursos 2023-24, y el nuevo libro de texto ruso de historia para la enseñanza secundaria, introducido en otoño de 2023 en Rusia y en los territorios de Ucrania ocupados por Rusia. Hemos consultado las leyes ucranianas y rusas en materia de educación, los periódicos publicados por las autoridades de ocupación, las publicaciones en medios de comunicación rusos gubernamentales o pro-Kremlin, informes de la ONU y otras organizaciones humanitarias, así como materiales de medios de comunicación ucranianos e internacionales. Enviamos cartas a los Gobiernos de Ucrania y Rusia con conclusiones preliminares y preguntas. Los funcionarios del Gobierno ruso no respondieron.
Las autoridades ucranianas proporcionaron una respuesta por escrito el 12 de junio y, en el momento de redactar este estudio, seguimos manteniendo un diálogo con ellas sobre sus resultados. El objeto de este estudio es la educación primaria y secundaria, incluidos los centros de formación profesional, y no abarca la educación preescolar ni la superior.
I. Cambios ilegales introducidos por Rusia en el sistema educativo del territorio ocupado de Ucrania
En las regiones ocupadas de Ucrania, Rusia aplica una política educativa que incumple sus obligaciones en virtud del derecho de la guerra y los derechos humanos. De conformidad con el derecho de la guerra, las autoridades de ocupación están obligadas a restablecer el orden público y la prestación de servicios en el territorio ocupado, en particular a garantizar el funcionamiento normal de los centros educativos infantiles. Al mismo tiempo, deben respetar la legislación vigente en ese territorio antes de la ocupación y tienen prohibido introducir sus propias leyes, incluso en el ámbito de la educación. Las obligaciones de Rusia en materia de derechos humanos también se extienden al territorio que ocupa, en particular en lo que respecta a la prohibición de la propaganda bélica durante la enseñanza y al derecho del niño a recibir educación en su lengua materna.Rusia toma ilegalmente el control de la educación en el territorio ocupado de Ucrania
Contrariamente al régimen jurídico de la ocupación, las autoridades rusas intentan establecer un control total sobre la política educativa y los centros educativos en los territorios ocupados de Ucrania, como si se encontraran en territorio ruso. Las autoridades de ocupación rusas también impiden que los alumnos ucranianos reciban educación si no obtienen pasaportes rusos, es decir, si no ceden a la presión que los rusos ejercen sobre los ucranianos en el marco de su política orientada a la anexión de estos territorios.El 1 de septiembre de 2022, el ministro de Educación y Ciencia de la administración de ocupación de la región de Jersón, Mijaíl Rodikov, declaró que los alumnos «habían obtenido la oportunidad de convertirse en ciudadanos cultos... ciudadanos de su país, Rusia», mientras que las autoridades de facto alababan la educación «bajo la bandera de Rusia».
Los representantes de las autoridades de ocupación utilizaron la fuerza contra los alumnos de las escuelas que llevaron a cabo una acción pacífica de protesta contra la ocupación. Anna But, una de las mejores profesoras de Ucrania en 2021 y docente del Instituto Agrario Profesional de Melitópol, contó: «El 25 de febrero [de 2022] cambiaron las banderas por las rusas. Protestamos contra la ocupación hasta el 18 de marzo, cuando dispersaron brutalmente a los manifestantes. Golpearon a una chica que ni siquiera tenía 18 años y le rompieron las costillas por llevar pintada en la mejilla la bandera ucraniana». Posteriormente, Hanna But se marchó al oeste de Ucrania.
Rusia exige a los ucranianos de los territorios ocupados que obtengan pasaportes rusos antes del 1 de julio de 2024; de lo contrario, se les considerará ciudadanos extranjeros. Esto contraviene las normas del derecho internacional, que prohíben obligar a los habitantes de un territorio ocupado a jurar lealtad a una autoridad enemiga. Según los datos disponibles, algunos padres en el territorio ocupado de Ucrania han recibido notificaciones de las escuelas indicando que, para matricular a sus hijos, es necesaria una copia del pasaporte ruso de al menos uno de los progenitores. Se han detectado restricciones similares en los territorios de las regiones de Donetsk y Lugansk de Ucrania, ocupados por las tropas rusas desde 2014, dondelas autoridades de facto exigían a las familias obtener pasaportes rusos o pasaportes de las denominadas República Popular de Donetsk (RPD) y República Popular de Lugansk (RPL) como condición para poder acceder a la educación.
Incluso antes de los pseudorreferéndums de adhesión celebrados a finales de septiembre de 2022, representantes de las denominadas «DNR» y «LNR» participaron en la conferencia de ministros regionales de Educación de Rusia en mayo de 2022.
Antes del inicio de la invasión a gran escala de Ucrania, el servicio ruso de supervisión en el ámbito de la educación (Rosovitsnadzor) acreditó 40 escuelas, institutos y universidades de las denominadas «DNR» y «LNR», donde la enseñanza se imparte según los programas rusos y en lengua rusa. Entre febrero y julio de 2022, la institución acreditó otras siete escuelas y un centro de formación profesional en los territorios de Ucrania recién ocupados.
Al menos en un distrito de la región de Járkov, los profesores firmaron en 2022 contratos de trabajo no con las autoridades de ocupación locales, sino directamente con un departamento del Gobierno de la Federación Rusa, aunque no está claro si este fue el procedimiento en todos los territorios ocupados. Las medidas impuestas por las autoridades de ocupación para implantar el sistema educativo ruso incluían la prohibición del plan de estudios ucraniano y la exigencia a los profesores ucranianos de viajar a Rusia o a la Crimea ocupada para formarse y pasar una reevaluación para poder impartir clases según el plan de estudios ruso. Según contaron los profesores, en Borova las autoridades de ocupación locales les comunicaron que se les organizaría un viaje a la Crimea ocupada o a la región de Belgorod, en Rusia, para obtener la acreditación, pero esto no llegó a producirse debido a las «constantes hostilidades». «Un autobús lleno de profesores» partió de Shevchenkove hacia Rusia para realizar los cursos de recertificación. Otros docentes se negaron, a pesar de la presión ejercida por el «denominado "director interino de la escuela"». Según uno de los profesores, en San Petersburgo se organizó la recertificación de los docentes de Mariúpol que aceptaron impartir clases bajo la dirección de las autoridades de ocupación.En junio de 2022, las autoridades de ocupación de Jersón anunciaron que los directores y profesores de las escuelas viajarían a Crimea para recibir formación según el programa ruso, y varias escuelas locales obtuvieron la acreditación rusa antes de la desocupación de la ciudad en otoño de 2022.
Según el ministro de Educación de Rusia, Serguéi Kravtsov, en total se abrieron en Ucrania 1.300 escuelas con enseñanza según el programa ruso en 2022. En diciembre de 2022, Kravtsov declaró que en las escuelas rusas trabajaban 36 000 profesores.
Desde abril de 2022, las autoridades de ocupación de la región de Járkov celebraron reuniones con el objetivo de reclutar a profesores ucranianos. En estas reuniones, los ocupantes expusieron sus planes en materia de educación y calificaron de inevitables la transición al plan de estudios ruso y otros cambios. En una reunión en Borova, «dijeron que si no encontraban un número suficiente de profesores [ucranianos], traerían profesores de Rusia», y que «Rusia está aquí para quedarse», recordaron los docentes. También informaron de que solo «cuatro o cinco» de las decenas de profesores aceptaron impartir clases según el plan de estudios ruso, pero más tarde las autoridades de ocupación trajeron a otros 15 profesores de Donbás. En Shevchenkove, los representantes de las autoridades de ocupación decían que «si los profesores locales se niegan a trabajar, bueno, Rusia es grande, traerán a otros nuevos», recordaban los trabajadores de la educación. Los docentes con los que hablaron los representantes de Human Rights Watch asistieron a reuniones para conocer los planes de las autoridades de ocupación, pero todos se negaron a impartir clases.
En diciembre de 2022, el entonces viceministro de Ciencia y Educación Superior de Rusia, Grigori Gurov, declaró en un congreso de jóvenes científicos que más de 6.000 docentes de los territorios anexionados de Ucrania habían superado la recertificación para impartir clases según el plan de estudios oficial ruso. En febrero de 2023, Rosobrazovanie declaró que a los centros educativos de las cuatro denominadas «nuevas regiones rusas» (es decir, en los territorios ocupados de Ucrania) se expiden licencias temporales que les permiten trabajar dentro del sistema educativo ruso durante dos años más. Según declaró en noviembre de 2023 el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, en una reunión con representantes de una importante organización juvenil financiada por el Kremlin, los centros educativos de los territorios anexionados deben estar formados por «patriotas» de Rusia. En enero de 2024, el ministro de Educación de Rusia informó al presidente Putin de que la integración de las escuelas de las cuatro denominadas nuevas regiones rusas (es decir, en los territorios ocupados de Ucrania) en el sistema educativo ruso debía completarse en un plazo de dos años.
Propaganda bélica y adiestramiento militar en las escuelas ucranianas
controladas por Rusia
En 2022, las escuelas de los territorios de Ucrania ocupados por Rusia, incluidas las visitadas por investigadores de Human Rights Watch en la región de Járkov, recibieron los mismos libros de texto de historia, matemáticas y otras materias que se utilizan en Rusia. En el curso 2023-24, las escuelas de los territorios ocupados por Rusia, al igual que las escuelas de Rusia, utilizan un nuevo libro de texto de historia para el 11.º curso, dedicado al periodo comprendido entre 1945 y la actualidad. El libro de texto, publicado por el Ministerio de Educación ruso, afirma que la estatalidad y la lengua ucranianas no existen, y contiene mapas en los que algunas regiones de Ucrania aparecen representadas como parte de Rusia tras su anexión ficticia.
El libro de texto contiene tesis gravemente distorsionadas sobre las protestas en el Maidan a raíz de la negativa del entonces presidente Yanukóvich a firmar un acuerdo político y comercial con la Unión Europea, en las que murieron numerosos manifestantes, así como sobre la posterior invasión de Rusia a Ucrania y la ocupación de Crimea y parte del Donbás en 2014. Los acontecimientos revolucionarios provocaron la huida de Yanukóvich a Rusia, lo que dio lugar a un cambio de poder en Ucrania. El libro de texto contiene la afirmación errónea de que «los nacionalistas ucranianos, con el apoyo directo de Occidente», organizaron un «golpe de Estado sangriento» para derrocar al Gobierno. En él se repite la narrativa inventada de que las autoridades ucranianas iniciaron una represión brutal contra todos los ucranianos de habla rusa, así como contra quienes se oponen al nuevo poder. Según la versión del libro de texto, Ucrania tilda de «terroristas» a los habitantes de Donbás que no han renunciado a su identidad rusa. Contiene la afirmación falsa de que fue precisamente esto lo que condujo a la guerra en el este del país y al surgimiento de las llamadas República Popular de Donetsk (RPD) y República Popular de Lugansk (RPL), cuya «independencia» fue reconocida por Rusia en 2020, para luego anexarlas ilegalmente en 2022.También se afirma falsamente que «casi todos los habitantes de Crimea» querían «reunificarse» con Rusia y acogieron con entusiasmo la anexión.
El último capítulo trata sobre la invasión a gran escala de Ucrania, denominada «operación militar especial», ya que el Gobierno ruso no la reconoce como una guerra. Contiene capítulos con títulos como «El neonazismo ucraniano», «El retorno de Crimea [a Rusia]» y «Ucrania: un Estado neonazi». El libro de texto recoge la propaganda del Kremlin sobre la invasión a gran escala de 2022 como algo necesario para proteger la «civilización rusa» de la destrucción a manos de Kiev y la OTAN y para evitar una tragedia similar en magnitud a la invasión nazi de la Unión Soviética.
Los autores afirman falsamente que las tropas rusas hacen todo lo posible por proteger a la población civil y que bajo ninguna circunstancia bombardean «zonas residenciales», al tiempo que subrayan que las tropas ucranianas utilizan habitualmente a «sus propios ciudadanos... como escudos humanos».
Los informes detallados de Human Rights Watch, las Naciones Unidas y prestigiosos centros de análisis internacionales refutan estas afirmaciones. Rusia negó inicialmente y luego reconoció su invasión de Ucrania en 2014; según han averiguado analistas independientes, el pretexto para ello fueron declaraciones falsas sobre represiones contra ciudadanos de habla rusa en Ucrania. Durante la ocupación de Crimea por parte de Rusia se producen persecuciones contra los tártaros de Crimea y los activistas proucranianos, así como opresiones, la negativa a poner fin a la violencia y otros abusos contra estos grupos de población por parte de formaciones paramilitares prorrusas. Según las normas del derecho internacional, la denominada anexión por parte de Rusia de determinados territorios de Ucrania es ilegítima, ya que las fuerzas rusas y las apoyadas por Rusia obligaron a la población de los territorios ocupados a participar en la votación. Human Rights Watch y otras organizaciones han documentado decenas de ataques rusos, en particular, bombardeos contra convoyes de ayuda humanitaria y de evacuación, ataques indiscriminados y desproporcionados, así como bombardeos de asentamientos con munición de racimo.
En el curso escolar 2024-25, el Ministerio de Educación de Rusia también introducirá clases obligatorias de «Fundamentos de la seguridad y la defensa de la patria» para alumnos de entre 15 y 18en los territorios ucranianos ocupados y en Rusia, con un nuevo libro de texto que contiene afirmaciones falsas, en particular que después de 2014 en Ucrania «se quemaban libros rusos», «se prohibía el idioma ruso... y se servían en los restaurantes cócteles con “sangre de rusos”», informa la BBC. Estas afirmaciones distorsionadas se corresponden con la desinformación que las autoridades rusas difunden en la sociedad rusa sobre el sistema educativo de Ucrania. Por ejemplo, en una rueda de prensa organizada en marzo de 2022 por el Ministerio de Educación de Rusia y el partido gobernante «Rusia Unida» se afirmó que los libros de texto ucranianos enseñan «rusofobia» y aplican un «enfoque nazi de la historia y la educación», afirmación que repitió en diciembre de 2022 el ministro de Educación de Rusia, Serguéi Kravtsov.
En los territorios ocupados, en particular en Mariúpol, se han colocado en las escuelas retratos de Vladímir Putin, sus citas «patrióticas» y retratos de los «héroes de la operación militar especial» rusos, y se obliga a los niños a cantar el himno de Rusia. Según datos de las autoridades ucranianas y según informan los medios de comunicación internacionales y ucranianos, la administración de las escuelas de ocupación obliga a los niños ucranianos a escribir cartas de apoyo y a expresar su admiración por los soldados rusos que invaden su país.
Los niños ucranianos en los territorios ocupados por Rusia reciben entrenamiento militar en las escuelas. Según un profesor que logró huir de la Mariupol ocupada en 2022 y que sigue en contacto con sus antiguos alumnos, las autoridades de ocupación les obligaban a matricularse en la escuela n.º 41 de Mariúpol, donde se imparten clases de «preparación militar» con el uso de diferentes tipos de armas. Según los datos disponibles, durante el curso escolar 2023-24, en las escuelas secundarias del territorio ucraniano ocupado por Rusia se enseñó a los alumnos varones a manejar armas automáticas y granadas de mano. Según los datos del informe sobre los intentos de las familias ucranianas de recuperar a los niños que las autoridades rusas trasladaron por la fuerza a otras partes del territorio ucraniano ocupado, así como según los resultados del análisis de información de fuentes abiertas, gracias a los cuales se localizó a 6.000 niños ucranianos trasladados o deportados a la fuerza por las autoridades rusas a Rusia, se constató que en las escuelas y los campamentos de verano se llevaba a cabo propaganda entre los niños a partir de seis años, incluidas las niñas, y se les obligaba a recibir entrenamiento militar.
El Gobierno ruso ha destinado 46 000 millones de rublos (512,4 millones de dólares estadounidenses) a financiar la «educación patriótica» en 2024, en particular, 270 millones de rublos (3 millones de dólares estadounidenses) para «Yunarmiya», una organización creada por el Ministerio de Defensa de Rusia que prepara a los niños para el servicio militar, difunde propaganda antucraniana y opera activamente en los territorios ocupados de Ucrania y en Rusia. Según un informe de la ONU publicado en marzo de 2024, las autoridades rusas también han reclutado a niños ucranianos en la región de Zaporizhia para el movimiento «Pivden Molodyi», donde participan en el «mantenimiento del orden público» y «interactúan directamente» con soldados rusos en la línea del frente; esta información procede de un representante de las autoridades de ocupación.
En marzo de 2022, poco después del inicio de la invasión a gran escala, en las escuelas rusas comenzaron a impartirse clases bajo el título «Conversaciones sobre lo importante». Las clases, que el Ministerio de Educación ruso ordena a los profesores utilizar para inculcar el «patriotismo» en los alumnos, se imparten «en todas las escuelas del país», al que Rusia incluye las regiones de Ucrania supuestamente anexionadas. En 2024, el viceministro de Educación de Rusia declaró que las clases «tienen como objetivo desarrollar en los alumnos una actitud de aprecio hacia Rusia, su historia, su naturaleza y su gran cultura». Aunque estas clases pueden estar dedicadas a diversos temas, en los primeros días tras la invasión a gran escala, las escuelas de la región de Moscú recibieron instrucciones de centrar la atención, entre otras cosas, en los argumentos propagandísticos del nuevo libro de texto de historia, en particular en que Rusia está llevando a cabo una «operación especial de mantenimiento de la paz», para detener la «pesadilla del genocidio» contra «millones» de personas de etnia rusa y de habla rusa en las regiones de Donetsk y Lugansk de Ucrania, así como en que esta «operación» es necesaria para proteger a Rusia del ataque de Occidente. Las clases semanales no forman parte del plan de estudios oficial, pero los alumnos que no deseen asistir a ellas y sus padres corren el riesgo de sufrir presiones por parte de la administración escolar.
Imposición del ruso como lengua de enseñanza y del plan de estudios ruso, así como prohibición de recibir educación en la lengua materna
Los cambios ilegales introducidos por las autoridades rusas en el sistema educativo de los territorios de Ucrania ocupados desde febrero de 2022 son similares a los que iniciaron los gobiernos títeres prorrusos de las denominadas «DNR» y «LNR» y en Crimea después de 2014. Pero ahora se están produciendo a un ritmo acelerado.Por ejemplo, según un experto local en educación, en la ciudad de Gorlivka, cerca de Donetsk, el gobierno títere prorruso siguió utilizando los libros de texto escolares ucranianos «durante varios años» después de 2014, antes de pasar completamente al plan de estudios ruso.
Los cambios introducidos en el territorio ocupado después de 2014 tuvieron consecuencias catastróficas. Literalmente tres años después de la ocupación de la península por parte de Rusia, el número de alumnos en las clases con enseñanza en ucraniano en Crimea se redujo drásticamente, pasando de 13 000 alumnos en 2014 a 300 en 2017. En enero de 2024, el viceministro de Educación de Rusia declaró que solo en dos escuelas de Crimea se imparte la enseñanza en lengua ucraniana.
Las declaraciones de las autoridades rusas y sus representantes apuntaban inicialmente a una transición gradual hacia otra lengua de enseñanza que, al menos en cierta medida, tuviera en cuenta los deseos de la población de los territorios ocupados. En mayo de 2022, en una reunión de trabajadores locales de la educación celebrada en Borova, en la región de Járkov, los funcionarios de la ocupación, que se autodenominaron «representantes de la dirección de educación del distrito militar», declararon que habría un período de transición de varios meses, durante el cual se permitiría impartir clases en ucraniano, al tiempo que se introduciría el plan de estudios ruso. El 1 de agosto de 2022, el viceministro de Educación de Rusia declaró que todas las escuelas ucranianas en el territorio ocupado funcionarían según el plan de estudios ruso, pero que la enseñanza en ellas podría impartirse en lengua ucraniana.
A pesar de estas promesas, las autoridades de ocupación no permitieron la instauración de un «período de transición» para garantizar el paso gradual a la enseñanza en ruso en las escuelas ucranianas. En la localidad de Shevchenkove (región de Járkov), en junio de 2022, una delegación de Rusia informó a los profesores locales de que «quizá haya una hora de lengua ucraniana a la semana, si los padres presentan una solicitud. Pero no será como en la «LNR» y la «DNR», donde comenzaron con un período de transición. Aquí solo habrá lengua rusa», contaron a Human Rights Watch los profesores presentes en la reunión. Antes de la ocupación, en las escuelas de la región de Járkov la enseñanza se impartía principalmente en ucraniano, pero los niños tenían la posibilidad de estudiar en ruso u otras lenguas.
El 12 de agosto, el Ministerio de Educación de Rusia informó de que la lengua de enseñanza en los territorios ocupados de Ucrania sería el ruso, y que a las escuelas fuera de la «DNR» y la «LNR» se les daría la posibilidad de impartir la lengua ucraniana solo como «lengua materna» o como «asignatura optativa» unas pocas horas a la semana. A finales de agosto y principios de septiembre, en los territorios ocupados de las regiones de Zaporizhia y Jersón, las autoridades locales decidieron que en las escuelas no habría más de tres horas de ucraniano a la semana.
Las autoridades de ocupación trataron con dureza a algunos niños que hablaban en ucraniano en las escuelas. Una profesora de Melitópol mantiene contacto con la familia de un antiguo alumno que aún no ha cumplido los 18 años. Le contó a Human Rights Watch que los ocupantes «le pusieron una bolsa en la cabeza [al chico] por hablar en ucraniano y se lo llevaron a treinta kilómetros de la ciudad». En diciembre de 2023, Amnistía Internacional informó de que «[las autoridades de ocupación] habían designado a alumnos de las escuelas como informantes. Su tarea consiste en identificar y denunciar a los niños que hablan en ucraniano», y que las autoridades de facto amenazaban a los infractores con separarlos de sus familias y castigar a sus padres.
Según los datos disponibles, antes del inicio del curso escolar en septiembre de 2022, el Ministerio de Educación de Rusia envió a Ucrania 5 millones de libros de texto rusos, y las autoridades regionales rusas, otros 2,5 millones. Profesores de varias escuelas ucranianas normales confirmaron a Human Rights Watch que los libros de texto rusos se trajeron durante la ocupación.
Los profesores señalaron que, además de la introducción de los libros de texto rusos, las autoridades de ocupación también confiscaron y destruyeron material escolar en lengua ucraniana.
En la localidad de Borova, en la región de Járkov, las autoridades rusas llevaron a las escuelas libros de texto rusos para el inicio previsto del curso escolar el 1 de septiembre de 2022 y celebraron una reunión con los alumnos el 2 de septiembre. «No pudieron repartir los libros de texto porque había intensos bombardeos. Luego, el curso escolar se aplazó al 1 de octubre, y después comenzaron las hostilidades», contó la profesora, refiriéndose a la contraofensiva de las tropas ucranianas. Antes de marcharse junto con los militares rusos, las autoridades de ocupación «quemaron parte de los libros de texto ucranianos y se llevaron otra parte. Repartimos [los libros de texto ucranianos] que quedaron a nuestros alumnos y a los niños de otros pueblos», contó la profesora. Cuando los investigadores de Human Rights Watch visitaron la escuela de Borivka en noviembre de 2022, los profesores les mostraron pilas de libros de texto rusos que aún permanecían allí.
Los libros de texto, en particular los de ciencias sociales, eran los habituales que se utilizan en las escuelas rusas desde 1.º hasta 11.º curso. En el libro de texto de historia para secundaria había un capítulo en el que se glorificaba la ocupación de Crimea. Human Rights Watch también recibió copias de dos documentos en los que se indica que, en el distrito de Balakliya, en la región de Járkov, una comisión especial formada por personal escolar que colabora con las autoridades de ocupación realizó un inventario y confiscó los libros de texto ucranianos y otros materiales de la escuela de Yakovenkivka y de la escuela n.º 3 de Balakliya, el centro del distrito de la región de Járkov.
Torturas y presiones a los profesores
Al mismo tiempo, los docentes relataron haber sufrido presiones, amenazas, detenciones arbitrarias y torturas por parte de las autoridades de ocupación con el fin de obligarlos a participar en la implantación del sistema educativo ruso o a apoyarlo. Asimismo, a fecha de diciembre de 2023, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) había registrado 13 casos en los que funcionarios rusos y de la ocupación detuvieron arbitrariamente, torturaron o trataron de forma cruel o amenazaron con violencia a directores de escuelas y profesores ucranianos que se negaban a impartir clases según el sistema ruso. En un caso especialmente flagrante, «el director de una escuela de la región de Jersón fue detenido dos veces sin motivo (en total durante 40 días); durante todo ese tiempo le golpearon con puños y patadas para obligarle a cooperar». En varios casos documentados por Human Rights Watch, las autoridades de ocupación expulsaron a los profesores que se negaban a cooperar al territorio controlado por Ucrania.
Los ataques contra civiles y los malos tratos infligidos a estos violan las leyes de la guerra y, en el caso, por ejemplo, de la tortura, pueden calificarse como crímenes de guerra. Las lesiones físicas y el secuestro de profesores y personal educativo entran dentro de una de las seis violaciones graves de los derechos de los niños en situaciones de conflicto armado definidas por la ONU: los ataques contra centros educativos.
Las tropas rusas ocuparon la ciudad de Izium a mediados de marzo de 2022 y «llevaron a cabo una especie de filtrado para que la gente les informara de quién trabajaba como profesor en la escuela», recuerda Tetyana, profesora de matemáticas y representante del sindicato de docentes. El jefe del departamento de educación de la ocupación acudió a la casa de Tetyana acompañado de militares: «Si una persona con un AK-47 viene a tu casa y te pide que vayas a la escuela, es difícil [negarse]. Pero me negué».
Lyudmila, subdirectora de la escuela de Borivka, contó que durante la ocupación en 2022 «los agentes del FSB [del Servicio Federal de Seguridad] de Rusia venían a mi casa y [en repetidas ocasiones] me preguntaban: "¿Por qué no vienes a trabajar con nosotros? ¿A qué esperas?"» Los representantes de la administración de ocupación advirtieron que los trabajadores de las escuelas que no aceptaran trabajar a tiempo se verían privados de la posibilidad de ocupar puestos en el ámbito de la educación en el futuro. «Nos presionaban psicológicamente: perderéis el trabajo, no tendréis la posibilidad de trabajar. Nos intimidaban», dice Lyudmila.
Según Galina, directora de una guardería en el pueblo de Yakovenkove, en el distrito de Balakliya, las autoridades de ocupación decidieron reabrir una guardería en el distrito y convertir la guardería en la que ella trabajaba en un hospicio para personas mayores. A finales de julio o principios de agosto de 2022, representantes armados de las autoridades de ocupación se presentaron en su casa y le ordenaron que les mostrara las instalaciones de la guardería. Luego, el 18 de agosto, «me esperaba un "Niva" [vehículo todoterreno]». Los hombres armados, que «dijeron que eran de la milicia popular [que trabajan para la administración de ocupación]», la acusaron de haberse llevado los ordenadores de la guardería. El día anterior, para poder trabajar desde casa, Galina había pedido a sus compañeros que se llevaran los ordenadores a casa y también había escondido los expedientes personales de los alumnos. Esas personas se la llevaron a su oficina, donde otro hombre le colocó una bolsa en la cabeza y la trasladó a (como supo después) la sede del FSB, que las autoridades rusas habían instalado en la comisaría del distrito de Balakliya. Oyó a un oficial decir que la interrogaría una persona con el apodo militar de «Turista». La llevaron al sótano y la retuvieron junto con la directora de la escuela local, detenida el día anterior, y una mujer que trabajaba en una institución pública local.
Al día siguiente, los representantes de las autoridades de ocupación expulsaron a las tres mujeres, pero antes les ordenaron grabar un vídeo comprometedor, porque, según contó Galina, «querían chantajearnos. No lo hicieron público, pero pensaban utilizarlo si aparecíamos en las noticias [después de salir del territorio ocupado]». Un oficial ruso les dijo: «Voy a encender el teléfono y ustedes deben repetir lo que oigan» ante la cámara, recuerda Galina. «La mujer del teléfono decía que odiaba a las fuerzas de seguridad ucranianas y que amaba a la Federación Rusa. Los tres nos vimos obligados a repetirlo. A mí me grabaron cuatro veces, porque no les gustaba cómo lo decía».
Después, los funcionarios rusos ordenaron a las mujeres que cruzaran la línea del frente hacia el territorio controlado por Ucrania. El marido de Galina la recogió en su coche. Las autoridades le permitieron llevarse a su perro, pero no a su madre. A la directora de la escuela no le permitieron llevarse a su marido con ella. Las acompañaron hasta las posiciones rusas de vanguardia, donde un agente del FSB les dijo: «No podrán volver. Les dispararemos». Recorrieron cinco kilómetros a través de la línea de contacto por una carretera «con árboles caídos y cráteres. Hacía mucho calor. Sentía el olor de los cadáveres». Cuando llegaron al primer puesto de control ucraniano, comenzó un bombardeo cerca de allí. «Me tapé los oídos con un pañuelo para que no se oyera tanto. «Nos dirigimos a toda velocidad hacia el siguiente puesto de control [ucraniano]», contó Galina. Regresó a casa tras la liberación de Balakliya por las tropas ucranianas. La madre de su marido sobrevivió.
Según los medios de comunicación, a Lidia Tilna, una profesora del pueblo de Ivanivka, situado a 100 km al norte de Balakliya, Lidia Tilna, fue retenida durante 19 días y torturada por investigadores rusos durante la ocupación de 2022 por negarse a crear una escuela bajo el régimen de ocupación. La directora de una organización civil contó el caso de un conocido suyo, un profesor de la región de Jersón: «Secuestraron a su hijo [en el verano de 2022] y le amenazaron con que, si quería volver a verlo, tenía que colaborar con Rusia». Cuando le devolvieron al menor, la familia pudo marcharse a territorio controlado por Ucrania.
Antes del inicio del curso escolar en septiembre de 2022, el «alcalde» de ocupación de Balakliya envió su coche a buscar a Inna Mandryka, directora en funciones de la escuela n.º 5, para llevarla a su despacho. Él le dijo: «“Tú serás la directora”. Yo le dije: “No”, y él respondió: “Me conoces mal. Tú serás la directora”». Ella se negó. Una profesora de Shevchenkove, que posteriormente se marchó a territorio controlado por Ucrania, contó: «Unos hombres vinieron a mi casa y me ordenaron que me presentara ante su director. Él me dijo que si no aceptaba empezar a trabajar en el curso escolar, me llevaría dos días al “sótano”». Un profesor de educación física del pueblo de Vasilenkove contó que representantes armados de las autoridades de ocupación «vinieron a mi casa, pusieron una pistola sobre la mesa y me dijeron: “Amigo, ¿por qué no nos dijiste que tu mujer es la directora de la escuela?”». Él respondió que su mujer se había ido a Járkov. Al final, ambos lograron marcharse.
El director de la escuela del pueblo de Borivske, Vitalii Chernov, contó cómo las fuerzas de seguridad rusas lo torturaron por negarse a entregar información sobre la escuela. Chernov contó a Human Rights Watch que escondió los ordenadores y los documentos escolares, pero el 2 de septiembre de 2022 —«el aniversario de mi boda», como él recordaba— vio cómo «seis hombres con pasamontañas empujaban a mi hijo al interior del piso». Le ordenaron a Chernov que entregara «todos los documentos de la escuela», le confiscaron su ordenador portátil y otros dispositivos y lo llevaron a Kupiansk, donde lo mantuvieron durante tres días en un pequeño patio al aire libre del centro de detención local. Al tercer día lo llevaron al interior, donde un agente del FSB le colocó unas pinzas eléctricas en los meñiques y le aplicó descargas eléctricas durante 30 minutos; según supo después, a este método de tortura lo llaman «el teléfono». Chernov contó:
Me preguntó varias veces por los documentos desaparecidos de la escuela, y yo le respondí que no sabía qué había pasado. Luego me dijo que si quería volver a casa, tenía que proporcionarles «alguna información relevante»: si no era sobre los documentos, entonces sobre personas de Borivskyi que habían servido en el ejército ucraniano, que hablaban mal de Rusia o que escondían armas. Le dije que no era muy sociable, que salía poco de casa... «¿Tienes algo que contarnos?». Su voz sonaba irritada, y fue entonces cuando me dieron la primera descarga eléctrica.
Antes de ordenar a los guardias que se llevaran a Chernov, el investigador le amenazó: «Si no hablas, seguiremos con estos procedimientos hasta el final de la operación especial». Los guardias trasladaron a Chernov a una celda abarrotada dentro del edificio. Según Chernov, pasó allí la noche y tres días más, y al segundo día de su encarcelamiento en esa celda lo torturaron de nuevo. Para escapar de los bombardeos durante la contraofensiva ucraniana, los guardias de prisiones rusos abandonaron a los detenidos encerrados en sus celdas. A los hombres de una de las celdas les logró salir por la ventana y ayudar a Chernov y a los demás a escapar.
Castigos por la educación a distancia en escuelas ucranianas de los territorios
ocupados
Las autoridades rusas y sus colaboradores persiguen a los profesores por participar en programas ucranianos de educación a distancia y les imponen represalias. A pesar de ello, al inicio del curso 2023-24, cerca de 80 000 niños ucranianos en los territorios ocupados por Rusia ejercieron su derecho a recibir educación según el plan de estudios ucraniano en línea, exponiéndose al peligro de persecución por parte de las autoridades de ocupación contra ellos y sus familias.ocupados
Según Alina, profesora de inglés de Rubizhne, en la región de Luhansk, las autoridades de ocupación exigen a los niños ucranianos que asistan a la escuela presencialmente y advierten a los padres de que sus hijos no deben estudiar a distancia en escuelas ucranianas. Según la información facilitada por un representante de la educación humanitaria, en uno de los casos, un alumno de la región de Zaporizhia escribió a su profesor de lengua ucraniana que las autoridades de ocupación «se enteraron de que estoy estudiando [siguiendo el plan de estudios ucraniano en línea] y se llevaron a mi padre, por lo que tengo que dejar de estudiar». «Van de casa en casa para asegurarse de que los niños estudian en escuelas rusas», dijo el funcionario. La ONU declaró que las autoridades rusas detuvieron a una profesora en Zaporizhia durante dos días por impartir el programa de estudios ucraniano en línea, la amenazaron con torturarla y hacer daño a su padre, la presionaron para que firmara un compromiso de no dedicarse a la docencia y le dijeron que, tras su puesta en libertad, vigilarían todos sus dispositivos electrónicos.
En Mariúpol, las autoridades de ocupación «se aseguran de que todos los niños vayan al colegio y no asistan a la escuela ucraniana en línea. La educación en casa está prohibida. «Comprueban si tu hijo asiste a la escuela ucraniana en línea durante el fin de semana. Si es así, te pueden privar de la patria potestad», afirma Yaroslava Mozgova, directora de una organización civil dedicada a la educación en línea.
Contó que en Melitópol las autoridades de ocupación detuvieron a una profesora por participar en un programa ucraniano en línea para directores de centros educativos. Si un niño no asiste a la escuela rusa en Melitópol, su familia se enfrenta a una multa de 40 000 rublos (402 dólares estadounidenses) «o les amenazan con llevarse a los niños», contó Anna But, profesora de una escuela de formación profesional, a quien logró salir de Melitópol. Según informaron conocidos de But en Melitópol, las autoridades de ocupación «recorren las escuelas obligando a los alumnos a borrar sus cuentas en los sitios web donde se publican vídeos de [la escuela ucraniana] y los deberes». Algunos funcionarios les obligaban a escribir declaraciones con el siguiente contenido: «He dejado la escuela ucraniana y asistiré a la rusa».
Las autoridades de ocupación interrogaron a una conocida de But, profesora de primer curso, «por impartir el programa de estudios ucraniano en línea». Ella contó que, tras el interrogatorio, los representantes de las autoridades le confiscaron el ordenador y el teléfono. But también conoce a dos familias cuyos hijos asistían a clases de ucraniano en línea, pero temían que los descubrieran. Una de estas dos familias «no salió a la calle con su hija en edad escolar durante ocho meses, porque temía mucho los controles de carretera, donde [las autoridades de ocupación] podían obligar a la niña a ir a una escuela rusa o registrar su teléfono y encontrar mensajes sobre la escuela [ucraniana]».
A pesar de los considerables riesgos, los educadores ucranianos siguieron trabajando en los territorios ocupados. En el verano de 2022, Inna, subdirectora de una escuela en la entonces ocupada Balakliya, trabajaba en secreto en su sótano en los planes de estudios de la escuela, necesarios para el inicio del curso y que podrían utilizarse para la enseñanza a distancia. Descargó los planes en su teléfono para enviárselos a la directora de la escuela, que se encontraba en territorio controlado por Ucrania. En ese momento, en su barrio de «Lageria», a las afueras de Balakliya, no había cobertura. Cuenta que fue en bicicleta, pasando por los controles rusos, hasta el centro de la ciudad, donde podía subir a la última planta de un edificio de nueve pisos y tener cobertura móvil.
Los rusos registraban a todo el mundo en los controles. Los documentos estaban en mi teléfono, así que tuve que esconderlo en la ropa interior. Me registraron. Si lo hubieran encontrado, me habrían llevado «al sótano». Conseguí enviar los documentos al director y la escuela comenzó el nuevo curso.
En los territorios ocupados puede que no sea posible estudiar según el programa educativo ucraniano, incluso si los profesores ucranianos están dispuestos a arriesgar la vida para impartirlo y los niños tienen dispositivos y acceso a Internet. Por ejemplo, las autoridades de ocupación rusas en Mariúpol bloquearon el acceso a las plataformas ucranianas de educación en línea. Así lo informó un profesor cuyos antiguos alumnos siguen allí.
Una profesora ucraniana que huyó de la zona ocupada de la región de Zaporizhia y sigue impartiendo clases en línea a los niños contó en una entrevista a un medio de comunicación que sus alumnos se ven obligados a esconderse de las autoridades de ocupación. Según cuenta la profesora, un alumno apenas salió de casa durante medio año, mientras que otro niño salía cada día con la mochila, como si fuera a la escuela rusa, pero en realidad iba a casa de un familiar para seguir el programa educativo ucraniano en línea. Un alumno de 5.º curso necesitó ayuda psicológica debido a una «crisis nerviosa» en el segundo semestre del curso 2022-23, después de que una profesora rusa se enterara de que estudiaba el plan de estudios ucraniano en línea y lo denunciara a la policía de ocupación.
Presión ejercida sobre los padres de los alumnos
Las autoridades de ocupación imponían multas a los padres que no matriculaban a sus hijos en las escuelas controladas por Rusia, incluso si estos seguían asistiendo a clases a distancia en escuelas ucranianas, lo cual, en cualquier caso, está prohibido. Según los profesores, en Balakliya las autoridades de ocupación crearon «comités de barrio» (ulichkomi) y nombraron a representantes que debían actuar como mediadores entre los vecinos y las autoridades. A estos comités se les encomendó informar a los padres sobre las consecuencias para las familias que no matricularan a sus hijos en la «escuela rusa». «En algunos casos, iban a cada casa y decían que o bien presentaban los documentos en la escuela, o bien llevarían a sus hijos a [la ciudad rusa] de Belgorod [para estudiar]», contó la profesora. «Difundían rumores para intimidar a la gente».Un experto en educación de la organización no gubernamental ucraniana de defensa de los derechos humanos ZMINA tuvo conocimiento de cinco casos ocurridos en Berdyansk, en la región de Zaporizhia, en los que las autoridades de ocupación impusieron multas a padres cuyos hijos no asistían a la escuela, aunque recibían educación en casa. En octubre de 2022, las autoridades de ocupación detuvieron a un hombre de un pueblo cercano a Nova Kakhovka, en la región de Jersón, por no haber enviado a su hija a una escuela rusa, según informa Amnistía Internacional. Según el informe, permaneció detenido seis días y contó que «solo me golpearon un día».
Según informó Anna But, profesora del Instituto Agrario Profesional de Melitópol, que logró salir de Melitópol y sigue en contacto con sus antiguos compañeros, «uno [de sus antiguos compañeros] recibió un SMS: «Si no envías a tus hijos [al colegio], te obligaremos a alistarte en el ejército ruso».
Olga, una profesora de Shevchenkove, recuerda que las autoridades de ocupación ofrecían a los padres de niños en edad escolar mochilas escolares gratuitas, así como pagos únicos de 10 000 rublos (100 dólares estadounidenses) por matricular a los niños en la escuela, pero también les amenazaban. Algunos padres le contaron que las autoridades de facto les habían advertido: «Si no mandáis a los niños a la escuela, los enviarán a un orfanato». Una profesora de la región ocupada de la provincia de Zaporizhia contó a un sitio web de noticias ucraniano que las autoridades de ocupación ofrecían pagar 4.000 rublos (44 dólares estadounidenses) al mes a las familias cuyos hijos asistían a escuelas rusas, mientras que los alumnos que seguían el programa ucraniano a distancia desde casa temían que se delatara a los ocupantes.
Los padres ucranianos siguen enfrentándose a presiones por parte de las autoridades de ocupación en relación con la educación de sus hijos. Según los datos disponibles, por ejemplo, en la ciudad ocupada de Tokmak se obligó a los padres, al comienzo del curso escolar 2023, a «exigir» para sus hijos la posibilidad de asistir a escuelas rusas. La ONU también informó de casos en las regiones de Zaporizhia y Jersón en los que las autoridades rusas amenazaron a los padres con llevarse a sus hijos si no asistían a las escuelas rusas, así como de inspecciones realizadas por las fuerzas de seguridad rusas en teléfonos móviles para detectar la presencia de aplicaciones ucranianas de educación en línea.
Interrupción de la educación durante la ocupación
Durante el curso 2022-23, muchos niños que viven bajo la ocupación rusa apenas recibieron, o no recibieron en absoluto, educación según el programa ruso, a pesar de que las autoridades rusas prohibieron la enseñanza en las escuelas ucranianas. Según una profesora que se marchó al oeste de Ucrania, en Melitópol, donde antes de la ocupación había cinco centros de formación profesional, las autoridades rusas crearon un único centro de formación profesional a partir del centro n.º 16.Solo dos de los 70 profesores de su antiguo centro educativo aceptaron trabajar bajo el régimen de ocupación, «por lo que a finales de 2022 los profesores de educación física impartían cinco asignaturas».En Shevchenkove, antes de la invasión a gran escala, había 1.600 alumnos matriculados en 11 escuelas, pero según los documentos que quedaron tras la retirada de las tropas rusas en septiembre de 2022, solo se matricularon 60 niños en las escuelas «rusas», e incluso en ese caso, según los profesores locales, faltaba personal para impartir las clases. «Inauguraron la escuela con el himno ruso el 1 de septiembre, pero solo fue un espectáculo [para] dar la impresión de que allí funcionaba algo», dijo la profesora.
Según Alina, una profesora de inglés que se marchó a Kiev, en Rubizhne, en la región de Lugansk, las autoridades de ocupación rusas solo abrieron una de las 11 escuelas durante el curso 2022-2023. Contó que en la escuela no había agua, luz ni internet, y que las clases se impartían una vez a la semana. Alina y sus colegas vieron en las redes sociales un vídeo en el que la nueva directora de la escuela elogia a las autoridades rusas:
En un vídeo, los soldados rusos llevan pupitres y sillas a la escuela, y ella dice: «¡Gracias a Dios, nos han traído muebles!». Nos entristeció mucho ver eso. Nosotros [en la escuela, antes] teníamos ordenadores portátiles, muebles, de todo. Ahora solo quedan ventanas rotas, ¿y te alegras por unos pocos pupitres?
Según estimaciones de expertos ucranianos, en abril de 2023 había un millón de niños ucranianos en edad escolar en los territorios ocupados por Rusia. Un número considerablemente menor se matriculó para el curso 2022-2023: según las afirmaciones de Rusia, 160 000 en la denominada «DNR», 105 000 en la denominada «LNR», 18 000 en el territorio de la región de Jersón, ocupado en ese momento, y 16 000 en el territorio de la región de Járkov, ocupado en ese momento. Incluso estas cifras podrían ser exageradas, ya que los funcionarios rusos buscaban claramente crear la imagen de una toma rápida, a gran escala y exitosa del ámbito educativo en los territorios ucranianos recientemente ocupados. El 5 de agosto de 2022, las autoridades de ocupación de la región de Jersón declararon que 645 profesores «se habían ofrecido voluntariamente para trabajar» y que impartirían clases a 10 740 alumnos. Hasta el 1 de septiembre, los medios de comunicación rusos y los funcionarios de la ocupación afirmaban que 800 docentes ya habían superado la recertificación para impartir clases según el plan de estudios ruso y que 18 000 alumnos habían comenzado el curso escolar.
Las autoridades ucranianas, que planean restablecer la educación en los antiguos territorios ocupados, podrían necesitar programas para evaluar los conocimientos e impartir clases, adaptados no solo para los niños que estudiaban según el plan de estudios ruso, sino también para aquellos que no tuvieron la oportunidad de estudiar en absoluto durante la ocupación.
II. Colaboracionismo en el ámbito de la educación
Human Rights Watch está preocupada por el hecho de que el afán de las autoridades ucranianas por castigar a los colaboracionistas en el ámbito de la educación no siempre se ajusta a las exigencias del derecho internacional.
Filtración y persecución de los trabajadores de la educación en Ucrania
A principios de marzo de 2022, Ucrania introdujo la responsabilidad penal por colaboracionismo en tiempo de guerra, al aprobar modificaciones al Código Penal. Las modificaciones prevén la prohibición de acciones «dirigidas a la implantación de los estándares educativos del Estado agresor en los centros educativos», así como «la propaganda en los centros educativos [...] con el fin de facilitar la agresión armada contra Ucrania, el establecimiento y la consolidación de la ocupación temporal..., [o] eludir la responsabilidad por la agresión armada del Estado agresor contra Ucrania». Esto se castiga con trabajos comunitarios de dos a tres años de privación de libertad y la inhabilitación para ocupar determinados cargos o ejercer determinadas actividades durante un período de diez a quince años.Según los datos facilitados a Human Rights Watch por la Misión de Observación de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en Ucrania, a fecha de 15 de marzo de 2024, los tribunales ucranianos habían dictado 1168 sentencias en causas penales por el delito de «colaboracionismo» en virtud del artículo 111-1 del Código Penal de Ucrania. De este total, se dictaron sentencias condenatorias contra 35 directores de escuelas o sus adjuntos, representantes de la administración de universidades y empleados de «departamentos de educación» en el territorio ocupado por «aplicar los estándares educativos de la Federación Rusa» o «propaganda en instituciones educativas». En casi la mitad de estos casos, los acusados fueron condenados en rebeldía. A todos se les prohibió ocupar determinados cargos, y la mayoría de ellos fueron condenados a penas de prisión de entre 1 y 10 años.
El director del Departamento Regional de Ciencia y Educación de Járkov informó a Human Rights Watch de que, según una instrucción del Ministerio de Educación y Ciencia que no es de dominio público, la ley se aplica a los trabajadores de centros educativos en tres casos: «si han comenzado a impartir clases según el programa ruso, si han participado en cursos de formación en territorio ruso o en cualquier actividad educativa organizada por rusos, o si han firmado un acuerdo de cooperación con las autoridades de ocupación».
Sin embargo, en una carta enviada por el Ministerio de Educación y Ciencia a los directores de centros educativos y a las administraciones regionales y de distrito en septiembre de 2022, de la que dispone Human Rights Watch, se expone un enfoque más amplio y estricto. La carta advierte a los trabajadores de la educación de que «la traición al propio Estado y la colaboración con los ocupantes constituyen delitos penales y acarrean castigos severos». La carta subraya que trabajar en cualquier puesto directivo, docente o de investigación bajo el poder de la ocupación es «rotundamente inaceptable». Aunque «el alcance y las consecuencias de tal conducta» serán evaluados por el tribunal a la hora de determinar la pena en cada caso concreto, en la carta se señala que «la evidencia de la tipificación del delito no suscita dudas» en relación con estas acciones.
En la carta se define que debe considerarse «colaboracionismo», en particular, «la participación en el proceso educativo en los denominados centros educativos bajo el control de las autoridades de ocupación» y «la implantación de los estándares educativos del Estado agresor». En ella se señala que las acusaciones de tales actos deben estar respaldadas por hechos concretos, documentados a partir de los resultados de una investigación oficial. La carta incluye una referencia a las Recomendaciones metodológicas de la Agencia Nacional para la Prevención de la Corrupción sobre la definición de los casos de colaboracionismo. Sin embargo, en las recomendaciones metodológicas a las que ha tenido acceso Human Rights Watch, el colaboracionismo se interpreta como un delito general, sin definir criterios concretos según los cuales las acciones se consideren delito.
Las fuerzas del orden ucranianas también aplican un enfoque amplio a la hora de definir el concepto de «colaboracionismo» y de exigir responsabilidades por ello, en particular a profesores y catedráticos sospechosos de justificar la agresión rusa o de difundir propaganda prorrusa entre los alumnos. Según la información recibida de un trabajador del ámbito de la educación en humanidades en Zhytomyr, hubo «un caso en el que se procesó a una profesora por colaboracionismo por “difundir narrativas rusas”». En varios casos, los tribunales tuvieron en cuenta el arrepentimiento de las personas que reconocieron su culpa y les prohibieron ocupar cargos públicos durante 10 o 13 años, pero no las condenaron a penas de prisión.
Entre mayo de 2022 y agosto de 2023, Human Rights Watch contabilizó 293 procesos penales en virtud de esta ley, de los cuales solo 9 se iniciaron contra personal docente. Se les impusieron penas que iban desde multas hasta cinco años de prisión. En todos los casos registrados, se les prohibió trabajar en el ámbito de la educación durante un período de entre 10 y 15 años. Todos los condenados eran directores o subdirectores de centros educativos o trabajaban en las oficinas de educación de las autoridades de ocupación. Entre los cargos se mencionaban «la organización del proceso educativo en condiciones de ocupación», «la implantación del plan de estudios ruso» y «la difusión de propaganda prorrusa».
Por ejemplo, en un caso, una profesora fue condenada a una multa, tres años de prisión y la prohibición de trabajar en el ámbito de la educación durante 15 años por desempeñar, de forma paralela, las funciones de directora de un instituto. El tribunal reconoció que no se la obligó a ocupar ese cargo, pero no aportó argumentos fundamentados para refutar sus declaraciones ante el tribunal de que se sentía amenazada por los militares rusos y consideraba que no tenía otra opción que ocupar ese cargo para proteger a los niños. Solo en tres de los nueve casos los acusados estuvieron presentes en la sala del tribunal; dos de ellos se declararon culpables para obtener una reducción de la pena; los otros cuatro casos se juzgaron en ausencia, y dos —por videoconferencia.
Las organizaciones de la sociedad civil ucranianas expresaron su preocupación por la doble incriminación (ser procesado por segunda vez por el mismo delito), la desproporción de las penas, así como las sanciones por actos que no constituyen una muestra de apoyo a la agresión armada de Rusia contra Ucrania. El Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania comunicó a Human Rights Watch que la ley debería establecer una distinción más clara entre «cuándo las personas actúan voluntariamente y cuándo lo hacen bajo coacción». Su oficina «ha recibido muchas consultas de docentes» sobre la legislación relativa al colaboracionismo. Señaló que «solo puedo aconsejarles que recopilen pruebas de que pudieron haber sufrido presiones por parte de los ocupantes».
En el apartado anterior se mencionaba que, en algunos casos, las autoridades de ocupación recurrieron a amenazas y violencia para obligar a los docentes a trabajar en las escuelas. Algunos profesores también trabajaron bajo la ocupación para poder hacerse con artículos de primera necesidad. Cuenta una profesora de una escuela de formación profesional en Izium:
Durante dos meses [marzo y abril de 2022] no tuvimos absolutamente nada. La gente moría mientras cultivaba sus huertos para conseguir algo de comida. Mi vecino murió por una bomba de racimo. No había pan. Recogíamos agua de lluvia para lavarnos. Creo que los rusos lo hicieron a propósito para obligar a la gente a salir a trabajar para conseguir comida. En la segunda quincena de mayo empezaron a darnos alimentos a cambio de limpiar [la escuela], pero con retrasos muy grandes.
Los profesores de las regiones de Járkov y Lugansk contaron que las autoridades rusas repartían ayuda humanitaria —un vaso de arroz, un vaso de harina, atún en conserva y conservas de carne— a cambio de limpiar las escuelas que los militares utilizaban como cuarteles, así como por trasladar los cuerpos de los fallecidos y cavar tumbas.
La ley contra el colaboracionismo tampoco distingue a los profesores que aceptaron impartir materias como «Física y Matemáticas», que «no tienen un componente ideológico», a diferencia de «la historia que se imparte al estilo ruso», señaló el defensor del pueblo ucraniano en materia de educación. Este tiene constancia de acusaciones falsas de colaboracionismo que «vulneran los derechos [de los profesores]».
La presidenta del sindicato regional de profesores de Járkov afirmó que confía en que «los profesores que no tuvieron otra salida, que se vieron bajo la mira de las armas automáticas, no tendrán problemas». El rector de la Universidad Estatal de Mariúpol, que se marchó de la ciudad, también considera que solo se perseguirá a los docentes «que se pasaron al bando de las autoridades de ocupación por voluntad propia y contribuyeron a la implantación del sistema educativo ruso».
Sin embargo, los trabajadores de una escuela de formación profesional de la región de Járkov contaron que a su compañero, que «no hizo nada en contra de Ucrania», pero que, por motivos pragmáticos, colaboró con las autoridades de ocupación, fue detenido durante tres semanas para ser «filtrado» cuando Ucrania liberó esos territorios. Cuando su distrito cayó bajo la ocupación, el colectivo eligió a este compañero para el cargo de director en funciones, «para que nos representara en las relaciones con las autoridades de ocupación, evitara el saqueo y controlara el proceso para que pudiéramos recibir ayuda humanitaria». Las autoridades rusas lo enviaron a Belgorod, en Rusia, donde «lo llevaron por diferentes escuelas de formación profesional y le proporcionaron material didáctico», que, según los empleados, nunca llegó a utilizarse. Los profesores de Borova contaron que seis docentes aceptaron por escrito trabajar con las autoridades de ocupación. También pasaron por el proceso de filtración del SBU y posteriormente fueron puestos en libertad.
El filtrado es una verificación obligatoria de la fiabilidad, cuya aplicación está estrictamente limitada como medida excepcional y extrema de conformidad con las normas del derecho internacional. Las leyes de la guerra no se refieren directamente al colaboracionismo en tiempos de guerra, pero exigen a las autoridades de ocupación que faciliten el funcionamiento adecuado de las instituciones responsables de la educación infantil en colaboración con las autoridades estatales y locales. Las normas del derecho internacional en materia de ocupación prohíben a las autoridades de ocupación recurrir a medidas coercitivas contra civiles que no sean ciudadanos de su país, impidiendo los intentos de los ocupantes de hacerlo. Las autoridades ucranianas no deben castigar a los profesores de los territorios ocupados por el mero hecho de que enseñen a los niños según el plan de estudios ruso, y deben garantizar la aplicación de políticas, medidas y leyes relativas a la cooperación, procedimientos de filtración y sanciones administrativas de conformidad con las obligaciones de Ucrania en materia de debido proceso y juicio justo, de acuerdo con las normas del derecho internacional de los derechos humanos.
Solo deben presentarse acusaciones de colaboracionismo contra aquellas personas respecto a las cuales existan pruebas de la comisión de actos agravantes que demuestren una colaboración deliberada que ponga en peligro la seguridad de Ucrania. Las autoridades deben revisar la amplia definición de colaboracionismo en la legislación y las sanciones previstas en la ley para garantizar el respeto de las garantías necesarias en materia de derechos humanos y el debido proceso.
Medidas administrativas adoptadas por los funcionarios ucranianos en el ámbito de la educación
Los funcionarios ucranianos del ámbito de la educación han adoptado medidas administrativas contra personas sospechosas de colaboración, dentro de sus competencias legales para tomar decisiones sobre política de personal y despidos, así como para despedir a profesores por graves violaciones de las normas éticas. En una carta del Ministerio de Educación de septiembre de 2022 se afirma que cualquierempleado del sector educativo «que se haya mancillado con actividades de colaboración debe ser despedido inmediatamente» por «cometer una falta inmoral», de conformidad con el artículo 41 del Código Laboral. En la carta no se aborda la cuestión de la coacción. De hecho, en ella se afirma que es necesario despedir a los profesores que colaboraron [con las autoridades de ocupación], incluso si lograron «cumplir al mismo tiempo con sus obligaciones de enseñanza a distancia de los estudiantes ucranianos». En la carta se señala que, aunque serán los tribunales los que determinen la severidad de la pena, «la evidencia de la comisión del delito no ofrece dudas».El director de la escuela de Borivskyi contó que solo conoce a una profesora —una antigua alumna de la escuela— que aceptó dar clases bajo la ocupación. Según él, el SBU archivó el caso contra ella, «ya que no firmó nada», pero la profesora dejó el trabajo por voluntad propia después de que el Ministerio de Educación y Ciencia le notificara su despido.
Los funcionarios de educación también están investigando a los profesores que han vuelto al trabajo en los territorios desocupados antes de pagarles el sueldo, «por lo que algunos profesores recibirán el sueldo con carácter retroactivo y otros no», dijo la presidenta del sindicato de profesores. Según Yulia, directora de una escuela de Vasilenkove, sus subordinados recibieron el salario de julio de 2022 en noviembre de 2022, porque «dijeron que estaban revisando las listas en busca de colaboracionistas». El director del Departamento de Ciencia y Educación de la Administración Regional de Járkov, Oleksii Litvinov, calificó este proceso de «complicado y burocrático, pero necesario para excluir a los colaboracionistas».
El proceso de verificación comienza cuando cada director de escuela envía a la administración del distrito una lista de los empleados de su centro que deben recibir el salario, y esta comprueba si alguno de ellos figura en las listas de colaboracionistas elaboradas por las autoridades. Esta primera etapa puede prolongarse debido a la falta de personal en las administraciones locales tras la liberación de la ocupación. A continuación, el distrito envía la lista verificada a la administración regional, que exige al director del departamento regional de educación que la compruebe de nuevo. «Comprobamos las listas dos veces al día», dijo Oleksii Litvinov. «Pero no hay luz y tenemos que enviar la lista por Internet». Por último, la administración regional envía la lista a las instituciones financieras estatales, que transfieren los fondos.
Cualquier sanción administrativa que Ucrania imponga a los docentes que trabajaron para las autoridades de ocupación debe ajustarse a los principios de legalidad, necesidad, no discriminación y proporcionalidad, así como a las normas de un juicio justo y de recursos efectivos. Según ha declarado el Comité de Expertos de la ONU que supervisa el cumplimiento por parte de los Estados del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la prohibición del Pacto de «cualquierpropaganda de guerra y cualquier incitación al odio nacional, racial o religioso que constituya una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia... [no contradice en modo alguno] el derecho a la libertad de expresión, ... cuyo ejercicio conlleva obligaciones y responsabilidades especiales». En cualquier caso, Ucrania ha incumplido las normas del derecho internacional en materia de libertad de expresión y otras normas, justificándolo por la agresión rusa.
Cabe señalar que la elección de aplicar medidas represivas de tiempo de guerra a los docentes en forma de despido en lugar de una multa, o la exigencia de pedir perdón o prometer que, una vez recuperado el control de la zona por parte de las autoridades ucranianas, la situación no se repetirá, debe evaluarse en cuanto a su necesidad y proporcionalidad. Ucrania también debe garantizar la coherencia de las medidas destinadas a que la retención del salario de los docentes acusados de colaboracionismo se ajuste a otras políticas relativas al pago de salarios cuando se sospecha que los profesores han cometido una infracción disciplinaria. Dichas medidas también deben evaluarse en cuanto a su necesidad y proporcionalidad, teniendo en cuenta el número de profesores que pueden verse afectados por el retraso en el pago de los salarios, y la persona afectada debe tener la posibilidad de defenderse y recurrir contra tales medidas.
III. Medidas adoptadas por Ucrania para garantizar el proceso educativo tras el inicio de la invasión a gran
escala
Entre los ejemplos positivos de innovaciones destinadas a mejorar las oportunidades de acceso a la educación en Ucrania, el Ministerio de Educación y Ciencia, en colaboración con la sociedad civil, promovió la implantación de la enseñanza en línea con libros de texto digitales para los niños cuyas escuelas habían cerrado por motivos de seguridad —en particular, si el personal y los alumnos no tenían tiempo suficiente para llegar a los refugios antiaéreos durante las alertas aéreas— así como para los niños que viven al otro lado de la línea del frente y en los territorios ocupados. En la región de Lviv, el Ministerio creó una escuela con enseñanza exclusivamente a distancia; según un experto en educación humanitaria, al menos 450 de los 1 000 alumnos son desplazados de los territorios ocupados.
Durante la pandemia de COVID-19, la iniciativa civil «Osvitoria Hub», en colaboración con el Ministerio de Educación y Ciencia, desarrolló un módulo no oficial de enseñanza a distancia denominado «Escuela Online de toda Ucrania». Según el director, la plataforma ha demostrado su eficacia también durante la guerra: contiene más de 10 000 videolecciones para los cursos 5.º a 11.º. En el momento de redactar este informe, la plataforma para los cursos 1.º a 4.º se encuentra en fase de desarrollo. La UNESCO ha entregado a los docentes de todo el país 50 000 ordenadores Chromebook. Los alumnos de toda Ucrania recibieron 10 000 tabletas y ordenadores portátiles; otros 10 000 dispositivos debían ser entregados en 2023 a los territorios desocupados de las regiones de Jersón y Járkov por parte de la República de Corea y la UE.
El Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania señaló que uno de los objetivos de la enseñanza a distancia es «garantizar las condiciones adecuadas para el acceso a la educación en los territorios no controlados por Ucrania». Según datos facilitados a Human Rights Watch por el Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania, 62 436 niños en los territorios ocupados siguen estudiando a distancia en centros de enseñanza general ucranianos. Sin embargo, proporcionar a los niños de los territorios ocupados acceso a la educación en línea sigue siendo una tarea especialmente difícil, ya que las autoridades rusas y sus aliados, tras la ocupación, bloquearon el funcionamiento de todos los proveedores de telecomunicaciones extranjeros en estos territorios.
Las autoridades de ocupación rusas en Mariúpol han bloqueado el acceso a las plataformas ucranianas de enseñanza en línea. Así lo ha comunicado un profesor cuyos antiguos alumnos siguen allí. Como consecuencia, los residentes locales no tuvieron más remedio que adquirir tarjetas SIM de Rusia o de la denominada «DNR», con las que no se puede acceder a los sitios web ucranianos. Como dijo Stas Prybytko, jefe del departamento de desarrollo de banda ancha móvil del Ministerio de Transformación Digital de Ucrania, en una entrevista con el New York Times en agosto de 2022, «lo primero que hacen los ocupantes cuando llegan a territorio ucraniano es cortar las redes». En lugar de estudiar el plan de estudios ucraniano en línea, los niños de los territorios ocupados, en su mayoría, solo pueden recibir y entregar tareas a los profesores a través de las aplicaciones de mensajería Viber o Telegram, a las que se accede a través de proveedores rusos o del proveedor «Fénix» de la «RPD».
Con el fin de garantizar el acceso a la educación de los niños desplazados internos, el Ministerio simplificó el procedimiento de matriculación en los centros educativos e introdujo un calendario flexible para la calificación final, incluyendo la posibilidad de evaluar según la escala «aprobado/suspenso». El Ministerio también simplificó los exámenes de acceso a la universidad y los llevó a cabo en línea durante varios días. En ellos participaron 187 000 aspirantes de Ucrania y refugiados ucranianos que se encontraban en Europa. Una profesora de Izium contó que sus alumnos de 11.º curso se encuentran ahora «en Irlanda, Israel, Alemania, los Países Bajos y Canadá, y han realizado el examen». En Melitópol, una mujer logró introducir de contrabando en el territorio ocupado los diplomas impresos en Zaporizhia para los graduados que completaron sus estudios según el programa ucraniano. La escuela de Shevchenkove concluyó el curso escolar siguiendo el plan de estudios ucraniano mediante la enseñanza a distancia, y los alumnos que se evacuaron a territorio controlado por Ucrania recibieron sus certificados de estudios.
Según la legislación ucraniana, los ciudadanos de los territorios ocupados por Rusia tienen derecho a recibir educación en otras regiones de Ucrania con financiación estatal, con la provisión de alojamiento en residencias de estudiantes. La administración de ocupación de la región de Járkov destruyó los expedientes personales de los alumnos de algunas escuelas antes de huir, pero los profesores afirman que los alumnos que se marcharon sin documentos de identidad ni expedientes escolares lograron acceder a escuelas en territorio controlado por Ucrania. Un paso positivo es la ley aprobada por la Rada Suprema de Ucrania y firmada por el presidente en 2023, que entró en vigor el 24 de marzo de 2024 y permite evaluar y certificar el nivel de educación obtenida bajo el régimen de ocupación después de 2014.
La sociedad civil ucraniana y los responsables de educación han expresado su preocupación por cómo subsanar las lagunas educativas de los niños que asistieron a escuelas en los territorios ocupados por Rusia. El director del Departamento Regional de Educación de Járkov habló sobre las medidas que se están tomando en la región con el fin de reintegrar en las escuelas a los alumnos de los territorios desocupados, en particular a los niños que obtuvieron títulos rusos o comenzaron a estudiar según el programa ruso. Tras la contraofensiva de Ucrania, los trabajadores de la educación «visitaron todos los hogares donde hay niños y tomaron los números de teléfono de los miembros de estas familias para ayudar a matricular a los niños en las escuelas que siguen funcionando», afirmó. Además, a los aspirantes procedentes de los territorios desocupados «se les ha incluido en las categorías de aspirantes que gozan de ventajas a la hora de acceder a la educación superior: no tienen que realizar algunos exámenes y, además, reciben 50 puntos adicionales» al presentar sus solicitudes de admisión.
Una experta ucraniana en materia de educación señaló que Ucrania debe seguir esforzándose en esta dirección, introduciendo clases o programas adicionales para apoyar a los niños que han estudiado según el plan de estudios ruso, con el fin de darles la oportunidad de «ponerse al día con la diferencia entre los planes de estudios [ruso y ucraniano]».
El Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania señaló que los planes de estudios ucranianos y rusos de matemáticas y ciencias naturales son muy similares, y que solo suscitan preocupación las asignaturas de lengua, literatura, historia y ciencias sociales ucranianas. «Ayudamos a los niños que regresan [de los territorios ocupados o que han vivido la ocupación]. Cada escuela elabora su propio programa para ayudarles a recuperar lo perdido», afirmó.
Las dificultades de la educación a distancia
En agosto de 2023, la ONU informó de que un tercio de los escolares de Ucrania asiste a clase presencialmente, otro tercio recibe educación en formato mixto (presencial y a distancia) y el tercio restante estudia en línea. En el modelo mixto, o híbrido, los niños acuden a la escuela en persona una vez a la semana, siempre que la escuela cuente con un refugio antiaéreo. La decisión de suspender la enseñanza presencial se toma a nivel regional. Según informó el director del Departamento Regional de Educación de Járkov, el 15 de agosto de 2022, el Consejo de Defensa de la región tomó la decisión de que todos los centros educativos pasaran a la enseñanza a distancia:No podemos garantizar la evacuación de los niños a los refugios. Un misil desde Belgorod tarda menos de un minuto en llegar, y un proyectil de artillería, aún menos. Es irresponsable enviar a los niños a clases presenciales. [...] Pero, por supuesto, los profesores dependen del acceso a Internet, lo que supone un problema en todos los territorios desocupados. Además, el enemigo bombardea infraestructuras críticas, en particular centrales eléctricas y subestaciones.
La región de Járkov sufrió el 17 % de todos los daños a las redes de telecomunicaciones de Ucrania durante el primer año de la invasión a gran escala. Según el jefe de la administración militar del distrito de Kupiansk, más de un mes después de la desocupación, solo en una parte del distrito había conexión a Internet y la posibilidad de impartir clases a distancia. En agosto de 2023, debido a la reanudación de los bombardeos rusos, Ucrania evacuó a los habitantes de la ciudad de Kupiansk, entre ellos 600 niños.
Como consecuencia de los ataques rusos contra la infraestructura energética de Ucrania, la capacidad de generación de electricidad se redujo en todo el país de 37 a 19 gigavatios, y la mitad de los transformadores de alta tensión en el territorio controlado por Ucrania quedó destruida. Según un experto en educación humanitaria, en algunas zonas desocupadas que carecen de un suministro eléctrico y de comunicaciones adecuados, la única posibilidad de recibir educación es «que los padres enseñen a los niños en casa». Según informó un representante del departamento de educación de Balakliya, en junio de 2022 las fuerzas de seguridad rusas obligaron a los proveedores de Internet a bloquear el acceso a sitios web ucranianos. En la desocupada Izium, una escuela impartía clases a distancia a 700 alumnos, pero debido a los constantes cortes de electricidad redujo las clases a 25 minutos en turnos de tres horas.
Después del 24 de febrero de 2022, en las escuelas de la región de Járkov no se impartieron clases presenciales regulares, pero el personal de algunas escuelas se ofreció a impartir «asesoramiento» de duración limitada a los alumnos, «para ayudarles a recuperar lo perdido», explicó el director de uno de los centros educativos. — Si los niños pueden descargar [las clases], vienen a nuestra escuela y les explicamos [las clases]. Vienen unas horas dos veces por semana. Nosotros estamos aquí todos los días». El director del departamento regional de educación se opuso a estas iniciativas voluntarias de utilizar las instalaciones escolares durante breves periodos de tiempo debido a las graves preocupaciones en materia de seguridad que suscitan los ataques rusos contra los centros educativos. Sin embargo, estas iniciativas, si se llevan a cabo con las medidas de seguridad adecuadas, pueden ser la mejor oportunidad para que el niño no pierda el contacto con la escuela. Las autoridades ucranianas podrían colaborar más estrechamente con los profesores para definir y promover la implementación de métodos seguros que complementen la enseñanza a distancia en los hogares, opina una de las profesoras. «Iríamos de casa en casa impartiendo clases si pudiéramos», afirma la directora de la escuela.
«A menudo, en las familias que han huido de los territorios ocupados no hay ningún dispositivo [para la enseñanza en línea], y a veces hay un solo teléfono móvil para cuatro niños», señala un representante del ámbito de la educación humanitaria. Los alumnos de secundaria son los que más pueden verse afectados por la falta de dispositivos. Como contó dos meses después de la desocupación una vigilante de la escuela de Izium, que tiene dos hijos en edad escolar: «Los profesores mandan deberes y hacemos todo lo posible por hacerlos en casa. Con el más pequeño al menos podemos hacer algo, pero para el mayor se necesita un ordenador portátil. No le sale bien configurar la clase virtual en el teléfono».
Obstáculos para la educación a distancia de los niños con necesidades especiales
Los niños desplazados con necesidades especiales pueden continuar su educación en sus escuelas a través de Internet. Sin embargo, incluso en los casos en que los niños disponen de dispositivos y hay acceso a Internet en su zona, la educación a distancia puede resultarles inaccesible. La profesora Anna contó que, debido a la invasión, se suspendieron las clases en el centro de educación inclusiva donde trabaja y donde estudian 30 niños con necesidades especiales. Para ellos, la educación a distancia resultó ser totalmente ineficaz. Los padres se han dirigido en repetidas ocasiones a las autoridades ucranianas para pedirles que abran escuelas convencionales con un enfoque inclusivo, pero han recibido una negativa por motivos de seguridad debido a los ataques rusos.En Járkov hay 17 centros comunitarios de apoyo a niños con necesidades especiales, pero para los niños con discapacidad de las comunidades remotas, a fecha de noviembre de 2022, solo se había previsto un autobús y tres especialistas. Según Anna, las consecuencias de la invasión rusa para la educación de los niños con necesidades especiales fueron especialmente graves, ya que muy pocos de ellos lograron trasladarse a regiones donde existe la posibilidad de asistir a la escuela. De los 70 niños con necesidades especiales que ella conoce en la zona, solo se logró evacuar o sacar de la zona de ocupación a siete, ya que «era muy complicado transportar a niños con autismo o parálisis cerebral».
Para que los niños desplazados con discapacidad puedan matricularse en una nueva escuela, sus padres deben presentar un certificado de registro como personas desplazadas internamente, así como someterse a una «evaluación psicopedagógica integral del desarrollo del niño». Al mismo tiempo, las autoridades ucranianas están tomando medidas para mejorar el acceso a la educación de los niños con necesidades especiales; en concreto, eliminando las restricciones sobre el número de niños con «necesidades educativas especiales» en una clase o grupo inclusivo, y prohibiendo a las escuelas negarse a organizar la educación inclusiva. Con el apoyo del Gobierno, en particular del Ministerio de Educación, UNICEF y el Centro Infantil de Rehabilitación Psicológica «Dzherelo» de Kiev han puesto en marcha un proyecto de apoyo a las familias con niños con necesidades especiales, centrándose en los niños desplazados, aunque en la región de Járkov este programa no se aplicó. Según informaron la Liga de los Fuertes y el Foro Europeo de Personas con Discapacidad en noviembre de 2023, los centros de reciente creación para niños desplazados y las comunidades locales aún no disponen de recursos suficientes para satisfacer las necesidades de los niños con necesidades especiales. El informe recomienda implementar con carácter urgente «la prestación de servicios a nivel comunitario para niños con necesidades especiales, en particular educativos y psicológicos», así como supervisar periódicamente el acceso de los niños a la educación, ya que la enseñanza a distancia no satisface las necesidades de muchos niños con necesidades especiales.
Problemas con el pago de los salarios a los docentes desplazados
Según la presidenta del sindicato regional de docentes, en la región de Járkov unos 15 000 profesores no cobraron su salario durante la ocupación, que se prolongó durante más de medio año. Según contó una representante del sindicato de docentes de Izium, en su libro de trabajo ucraniano figura que «la vigencia del contrato de trabajo queda suspendida durante la ocupación», pero en octubre de 2022 su contrato de trabajo fue renovado. El Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania informó de que una gran parte de las 630 solicitudes que recibió entre finales de febrero y principios de noviembre de 2022, procedentes de docentes de territorios ocupados y desocupados, se referían a los salarios, a la tramitación de los documentos necesarios para la actividad docente, así como a la reincorporación laboral.Los profesores que se trasladaron a territorio controlado por Ucrania recibían su salario si ellos o sus compañeros lograban huir del territorio ocupado con la documentación necesaria y volver a registrar la escuela en territorio controlado por Ucrania, para que sus escuelas pudieran funcionar en línea siguiendo el plan de estudios ucraniano, según explicaron los profesores. Esto es imposible si el director de la escuela colabora con las autoridades de ocupación; uno de los profesores dijo que, por esta razón, su antigua escuela «ya no existe». Los niños que se trasladaron a territorio controlado por Ucrania podían asistir a clases en otras escuelas, sin dejar de estar matriculados en sus antiguas escuelas. Según contó la directora de la escuela de Izium, destruida durante los combates, todos los alumnos fueron «trasladados a otras escuelas para recibir enseñanza en línea».
Para que los profesores de las escuelas reciban su salario, sus escuelas deben tener acceso a los documentos y datos electrónicos, en particular, a los libros de trabajo, las claves electrónicas y las firmas. Según los profesores, el cobro de sus salarios en los primeros días de la invasión rusa a gran escala dependía a menudo de si se habían podido evacuar esos documentos y equipos. En Balakliya, los trabajadores de la educación se trasladaron a territorio controlado por Ucrania con «libretas de trabajo, ordenadores portátiles y equipos para poder reanudar el proceso educativo», dijo uno de los funcionarios. Pero la profesora Alina, de la región de Lugansk, contó que a ella y a sus compañeros no les pagaron porque se marcharon «sin documentos, y los contables de la escuela no se llevaron los servidores».
Algunos profesores, cuyas escuelas no se han podido reabrir, han encontrado trabajo en otras escuelas en territorio controlado por Ucrania. Algunos comentaron que necesitaban obtener «un certificado de desplazado interno como prueba de su traslado a territorio controlado por el Gobierno [ucraniano]», lo que puede resultar complicado para las personas que se marcharon sin documento de identidad.
En abril de 2022, el Ministerio de Educación informó de que a los profesores que se habían trasladado desde el territorio ocupado a territorio controlado por Ucrania y no habían encontrado trabajo se les debía pagar dos tercios de su salario. Sin embargo, debido a la guerra, en el sistema descentralizado de la administración pública de Ucrania surgen complicaciones con el pago de los salarios a los docentes procedentes de las regiones ocupadas de Ucrania que no se han incorporado a otra escuela en territorio controlado por Ucrania. Los salarios de los docentes también deben ser aprobados por las administraciones locales, y Ucrania suspendió el funcionamiento de muchas administraciones locales en la región de Járkov mientras estas se encontraban bajo ocupación rusa. El funcionamiento de estas administraciones locales se ha restablecido, pero los jefes de estas administraciones deben ser aprobados por el presidente de Ucrania, lo que supone un proceso lento, según afirma un representante del sindicato regional de docentes.
Según el Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania, el tercer problema radica en que, tras la imposición del estado de guerra en Ucrania a raíz de la invasión a gran escala, algunas administraciones locales intentaron recortar sus gastos, obligando a los docentes a firmar solicitudes de permisos no remunerados y amenazándoles con el despido en caso de negarse, así como en que no se renovaron los contratos de directores y docentes sin motivo alguno. «Es una cuestión de conocimiento de los propios derechos», según el Código de la Ley Laboral, afirma. Como ejemplo positivo, el defensor del pueblo cita la ciudad de Jersón, «donde se pagaba el salario completo a los profesores [incluso durante la ocupación], tal era la postura de la administración municipal de educación».
Salud mental y apoyo
psicosocial
Según datos de la UNESCO, para 2023 «el 26 % de los adolescentes ucranianos serán diagnosticados con trastorno de estrés postraumático. El 75 % de los escolares han sufrido estrés. El 54 % de los profesores ucranianos sufren “agotamiento profesional”». Según datos de UNICEF, entre febrero de 2022 y febrero de 2024, los niños de las ciudades cercanas al frente se vieron obligados a refugiarse de los bombardeos en sótanos, en estaciones de metro o en otros refugios antiaéreos hasta 5000 horas durante las alertas aéreas, es decir, un total de casi siete meses. En el plan del Gobierno ucraniano para la preservación de la salud mental y la prestación de apoyo psicosocial a alumnos y docentes se señala que, antes del inicio de la invasión a gran escala, el 35 % de las escuelas carecía de personal suficiente para prestar servicios de asistencia psicosocial.psicosocial
Profesores y alumnos de los territorios ocupados por las tropas rusas relataron a Human Rights Watch casos especialmente terribles y destacaron la necesidad de aumentar considerablemente la oferta de servicios de salud mental y apoyo psicosocial.
El personal de un centro de formación profesional de Izium contó que, como consecuencia de un ataque aéreo ruso, murieron la alumna Liza y siete miembros de su familia. Lo que quedó de ellos fue enterrado junto «en un saco, en una fosa común». Un profesor contó que, como consecuencia de los bombardeos en Mariúpol, dos de sus alumnos murieron junto con «toda su familia» en su casa. El profesor se refugió en su instituto n.º 14, que fue bombardeado por las tropas rusas «desde el primer día», y luego huyó a la escuela n.º 12, hasta que esta fue tomada por las tropas rusas. «Creo que mentalmente me he vuelto otra persona, creo que una parte de mí ha muerto», dijo. En Izium, 600 residentes locales, entre ellos 52 niños, encontraron refugio en un centro de formación profesional durante las heladas y los intensos bombardeos, sin electricidad ni agua. Los militares rusos entraron allí y se llevaron a tres hombres, a quienes más tarde encontraron ahorcados en sus casas. La administración de ocupación en Shevchenkove cedió las residencias de la escuela de formación profesional, donde hasta entonces vivían entre 10 y 15 alumnos, para alojar a los militares rusos. Un profesor mostró a los investigadores de Human Rights Watch un mensaje de los padres en el que se decía que los soldados golpeaban, empujaban o insultaban a sus hijos.
El Defensor del Pueblo para la Educación de Ucrania señaló que, según los requisitos del Ministerio de Educación y Ciencia, en cada escuela rural con más de 300 alumnos y en cada escuela urbana con más de 700 alumnos debe haber un psicólogo. Pero durante la guerra, a finales de 2022, profesores y padres afirmaban que las necesidades de apoyo a la salud mental eran mucho mayores que las posibilidades de obtenerlo. Una profesora de un centro de formación profesional de Izium contó que en el hospital local no podían prestar asistencia psicosocial. Una madre de Izium contó que su hijo de 8 años «se asusta cada vez que pasa un avión por el cielo, o incluso si algo se cae de la mesa», pero no hay ningún tipo de apoyo psicológico. En las comunidades desocupadas de la región de Járkov que los investigadores de Human Rights Watch visitaron a finales de 2022, solo un equipo móvil de la organización «Médicos sin Fronteras» prestaba asistencia de salud mental a los niños. Hasta mayo de 2023, habían prestado unas 2.000 consultas individuales en la región de Járkov, aunque esta cifra incluye la ciudad de Járkov, que no estuvo ocupada. En febrero de 2024, el grupo había prestado 26 000 consultas en todo el país.
Un consultor en salud mental del sector educativo señaló: «Los docentes necesitan interactuar con sus colegas en grupos reducidos en un espacio seguro para ellos, así como el apoyo experto de psicólogos que conozcan las necesidades de los docentes». El asesor hizo hincapié en la necesidad de «métodos de trabajo probados y con base científica para los psicólogos escolares». Según las recomendaciones del Ministerio de Educación y Ciencia, «se recomienda a los profesores comenzar la jornada laboral con un “momento psicológico”, pero hay que enseñarles cómo hacerlo», afirmó una de las profesoras en 2022. A mediados de 2023, el Ministerio de Educación y Ciencia de Ucrania aprobó las normas profesionales para los psicólogos escolares y trabajó en la implantación de un sistema de supervisión de la actividad de los psicólogos escolares.
Las organizaciones voluntarias y estatales ucranianas intentan cubrir este vacío. En junio de 2022 se inauguró en la Universidad Estatal de Mariúpol, que se trasladó a Kiev, un «centro humanitario» donde, además de ofrecer ayuda, se imparten sesiones gratuitas de asistencia psicológica. Pero el psicólogo solo atiende tres días cada tres semanas. «Estamos elaborando listas», afirma el rector de la universidad.
Ya al inicio de la invasión a gran escala, la Fundación de la primera dama Olena Zelenska puso en marcha un proceso nacional de reforma del sistema de salud mental. En 2023, en el marco del proyecto, se llevó a cabo una evaluación de las prácticas existentes, se encuestó a 4500 psicólogos escolares y se planificó la formación de 15 000 psicólogos escolares en todo el país. En marzo de 2024, con el apoyo de UNICEF en Ucrania, se inauguraron en la región de Járkov dos centros donde se prestará apoyo y se ofrecerá asesoramiento a las familias en materia de salud mental.
IV. Derecho internacional, educación y ocupación
Rusia está imponiendo de forma generalizada su propio sistema educativo en el territorio ocupado de Ucrania y prohíbe la educación ucraniana en los territorios bajo su control, lo que contraviene tanto el derecho internacional como la legislación nacional pertinente.Las normas del derecho de los conflictos armados exigen a las autoridades de ocupación que garanticen a los niños la posibilidad de recibir educación y limitan estrictamente sus facultades para introducir cambios en los planes de estudios y en la lengua de enseñanza. El Estado ocupante debe respetar «las leyes vigentes en el país, salvo cuando sea absolutamente imposible» y está obligado a restablecer y garantizar el orden público y la seguridad, así como a cumplir sus obligaciones en materia de derechos humanos respecto a la población del territorio ocupado. En lo que respecta a la educación, el jurista señala que las autoridades de ocupación no pueden «modificar los materiales educativos, los planes de estudios, los programas educativos, etc.», salvo en los casos en que sea necesario para eliminar materiales que inciten al odio y a la intolerancia.
Una de las disposiciones de la Ley de Ucrania «Sobre la educación» de 2017 garantiza la educación en lengua ucraniana. Rusia ha limitado la enseñanza del ucraniano en los territorios que ocupa a un máximo de unas pocas horas a la semana. El 31 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia de la ONU reconoció que «la práctica legislativa y de otro tipo de Rusia... en materia de educación escolar en lengua ucraniana en Crimea» tras la ocupación de este territorio en 2014, «constituye un ejemplo de discriminación racial» de conformidad con la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
La Ley de Educación de Ucrania también garantiza la enseñanza en la lengua materna a los alumnos que pertenecen a uno de los «pueblos indígenas de Ucrania», por ejemplo, los tártaros de Crimea. En 2023, el Consejo de Europa informó de que, tras la ocupación rusa de la península de Crimea desde 2014, los alumnos tártaros de Crimea no tienen la posibilidad de recibir enseñanza en su lengua materna, sino que solo pueden estudiarla como asignatura o como optativa, con «accesibilidad, volumen y calidad insuficientes de la educación» en dicha lengua.
La obligación internacional de Rusia en materia de derechos humanos de garantizar la posibilidad de recibir una educación que «fomente el respeto por [...] la propia identidad cultural, el idioma y los valores del niño» se extiende al territorio ucraniano ocupado por ella. A Rusia también se le prohíbe privar a los niños del «derecho a [...] utilizar su lengua materna». Los expertos de la ONU señalaron que los niños «obtienen mejores resultados académicos y permanecen más tiempo en la escuela» cuando reciben enseñanza en su lengua materna. También hay pruebas de que el aprendizaje en la primera infancia es más eficaz en la lengua materna del niño, y de que los niños que aprenden en su lengua materna durante los primeros años adquieren mejores habilidades lingüísticas y sociales.
De conformidad con las normas del derecho de los conflictos armados, «las autoridades de ocupación, en cooperación con las autoridades estatales y locales, deben facilitar el funcionamiento adecuado de todas las instituciones dedicadas al cuidado y la educación de los niños». Por ejemplo, la Asamblea General de la ONU condenó el cierre por parte de Israel de centros educativos y la prohibición de los libros de texto sirios en los Altos del Golán ocupados como una violación de los Convenios de Ginebra. Es necesario facilitar la educación de los niños huérfanos y de los separados de sus familias «en cualquier circunstancia» y, en la medida de lo posible, «encargarla a personas con tradiciones culturales similares». El Comité Internacional de la Cruz Roja explica que esta norma se introdujo para «excluir cualquier propaganda religiosa o política destinada a alejar a los niños de su entorno habitual, pues ello causaría un sufrimiento adicional a quienes ya de por sí están pasando por la difícil experiencia de la pérdida de sus padres».
Como Estado signatario del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Rusia está obligada a respetar «la libertad de los padres... a elegir para sus hijos no solo las escuelas establecidas por las autoridades estatales, sino también otras escuelas que proporcionen a los niños una educación religiosa y moral acorde con sus propias convicciones».
En las escuelas controladas por Rusia en el territorio ocupado de Ucrania, los niños reciben entrenamiento militar. Sin embargo, en condiciones de ocupación, se «prohíbe a la potencia ocupante ejercer cualquier tipo de presión o propaganda destinada a garantizar el alistamiento voluntario en el servicio militar» de la población local del territorio ocupado.
Como Estado parte de la Convención sobre los Derechos del Niño, Rusia está obligada a garantizar una educación orientada a «preparar al niño para una vida consciente en una sociedad libre, en un espíritu de comprensión, la paz, la tolerancia, la igualdad entre hombres y mujeres y la amistad entre todos los pueblos, grupos étnicos, nacionales y religiosos, así como con las personas de los pueblos indígenas». El Comité de los Derechos del Niño ha determinado que «los programas educativos [deben] aplicarse de manera que fomenten el entendimiento mutuo, la paz y la tolerancia, y contribuyan a prevenir la violencia y los conflictos», en particular en lo que respecta a la educación en materia de derecho internacional humanitario.
El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos exige a los Estados que prohíban por ley «toda propaganda de guerra» y «todaexpresión que incite al odio nacional, racial o religioso y que constituya una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia». De conformidad con la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, Rusia no debe permitir que «las autoridades públicas nacionales o locales ni las instituciones públicas fomenten la discriminación racial o inciten a ella», en particular la discriminación por motivos de origen nacional.
Agradecimientos
El informe ha sido elaborado por Bill Van Esveld, director adjunto del Departamento de Derechos del Niño de Human Rights Watch, y Tanya Lokshina, directora adjunta del Departamento de Europa y Asia Central. Ksenia Kvitka, investigadora junior para Ucrania, colaboró en la investigación de campo y de escritorio.En la elaboración del informe han colaborado el subdirector del Departamento de Derechos del Niño, Bid Sheppard; la subdirectora del Departamento de Europa y Asia Central, Rachel Denber; y la investigadora sénior del Departamento de Europa y Asia Central, Yulia Gorbunova. Asesoramiento jurídico y análisis legal: la asesora jurídica sénior Eishling Reidy. Por parte de la oficina de programas: el subdirector del departamento de gestión de programas, Tom Porteos. El informe también fue revisado por la investigadora júnior del departamento de derechos de las personas con discapacidad, Karolina Kozik, y la subdirectora del departamento de crisis, conflictos y armamento, Belkis Wille. La investigación de escritorio contó con la ayuda de Alexander Lokhmutov, investigador adjunto del departamento de Europa y Asia Central.
El informe fue preparado para su publicación por: Ellen Blayer, colaboradora sénior del departamento de Europa y Asia Central; Travis Carr, coordinador sénior de publicaciones; y Fitzroy Hepkins, administrador sénior.
Expresamos nuestro agradecimiento al Sindicato de Trabajadores de la Educación y la Ciencia de Ucrania y a todos los educadores, defensores de los derechos humanos y demás personas que se reunieron con nosotros, compartieron su experiencia o proporcionaron información para este informe.
Esta es una traducción automática generada por DeepL.